Lo de AHMSA es ya, una mentada de madre
La forma como se está desarrollando el proceso de liquidación de AHMSA se ubica ya lejos de cualquier límite aceptable. Alguien debería salir a poner orden en este disparate y frenar a quienes están insultando cotidianamente la inteligencia colectiva
Carlos Arredondo Sibaja
El texto está fechado el 8 de octubre y en su encabezado se dirige “a los trabajadores y extrabajadores de AHMSA y MINOSA, a sus familias, a los acreedores y al pueblo de Coahuila”. Lo firma José Arturo Domínguez Arteaga, el estrambótico único “postor” en la subasta de Altos Hornos de México de hace dos semanas.
Algunos de sus párrafos merecen la inmortalidad en bronce:
“Nuestro compromiso de cumplir permanece firme. Las solicitudes formuladas ante la autoridad judicial buscan brindar certeza jurídica, técnica y patrimonial a la operación; no representan desistimiento ni modificación de nuestra voluntad de cumplir.
“CIESA mantiene su compromiso de presentar la garantía de seriedad dentro del plazo legal aplicable y de avanzar en las acciones necesarias para concretar la adquisición, con estricto apego a las determinaciones del Juzgado”.
Suena bien. Parece un planteamiento serio. Hasta aquí, uno podría calificarlo como un comunicado serio mediante el cual, el denominado “nuevo dueño de AHMSA” sale a despejar con precisión las muchas sospechas levantadas por su propio comportamiento en las últimas dos semanas.
Pero en el siguiente párrafo se precipita sin trámites al desfiladero y deja clara, por si acaso aún hacía falta hacer eso, la naturaleza estrafalaria del señor Domínguez Arteaga:
“CIESA ha alcanzado un acuerdo de coordinación con el síndico Víctor Manuel Aguilera Gómez para agilizar, lo antes posible y conforme al procedimiento judicial, el pago de los derechos laborales que corresponden a los trabajadores y extrabajadores de AHMSA y MINOSA”, afirma con firmeza y rotundidad.
Pero no solo eso:
“La Tesorería de CIESA se encuentra en coordinación con la empresa Álvarez y Marzán y con un grupo de notarios de Coahuila para organizar, verificar y procesar los pagos individuales. Debido al importante número de beneficiarios, se prevé programar la atención y los pagos se manera semanal, con orden y transparencia, conforme a las autorizaciones aplicables”, añade para no dejar lugar a dudas.
Si no fuera trágico, sería cómico. ¡Es una tomadura de pelo! O, para decirlo con palabras más asertivas, ¡es una mentada de madre! El Síndico de la Quiebra ya salió a desmentirlo, desde luego.
Un dato para dejar claro el tamaño de la estupidez: pagar las indemnizaciones a los exempleados implicaría un desembolso -de acuerdo con el cálculo más bajo dado a conocer hasta ahora- de casi 670 millones de dólares… ¡Y Domínguez Arteaga no ha sido capaz de depositar siquiera los 56 millones de la garantía de seriedad!
Eso, para no hablar de la ausencia de lógica entre asegurar, por un lado, estar ya trabajando en el procesamiento de las liquidaciones a los trabajadores y, por el otro, haber solicitado formalmente al juzgado un plazo de tres meses para realizar “una verificación integral (física, técnica, documental, registral contable y posesoria) de activos, conciliación de inventario y certeza patrimonial previa al cierre de la operación”.
¿En serio no hay nadie con al menos dos gramos de seriedad capaz de salir a escena y ponerle un alto a esta payasada de una buena vez?
Resulta inadmisible estar atestiguando una parodia de pésima calidad como esta. La actitud de Domínguez Arteaga es un insulto para las familias de la Región Centro; un agravio para el sistema judicial y un atentado contra la inteligencia.
La jueza Ruth Huerta está convocada, en primerísimo lugar, a poner orden en este disparate y a dictar, el próximo lunes, las medidas necesarias para frenar la chunga en la cual ha sido convertido este proceso… esencialmente porque fue ella quien, en primer lugar, lo permitió.
Ojalá no sea mucho pedir el demandar una dosis mínima de seriedad.
@sibaja3
carredondo@vanguardia.com.mx







