Jesús Vázquez Trujillo
‘El Diablo Negro’

El 1 de diciembre de 1924, el general Plutarco Elías Calles, asumió la Presidencia de la República, y desde el primer minuto de su mandato, el general Calles se propuso hacer cumplir la Constitución de 1917, en forma irrestricta.
Por lo que envió al Congreso de la Unión, una iniciativa para crear una ley reglamentaria del artículo 27º correspondiente a los derechos de la nación sobre los bienes del subsuelo, además de abrogar, los Tratados de Bucareli, dichos protocolos obligaban al gobierno mexicano a reconocer los derechos de los empresarios estadounidenses sobre los yacimientos de petróleo mexicano.
Estos tratados fueron impuestos por los Estados Unidos, como condición pare reconocer diplomáticamente al general Álvaro Obregón como presidente de México.
Como era de esperarse, el gobierno estadounidense reaccionó negativamente a estas decisiones, acusando al presidente Calles de “Comunista” y amenazando con una nueva intervención armada.
Inmediatamente, el gobierno mexicano contrató los servicios de una hermosa y joven mujer, a la que denominó “Agente 10B”, con el objetivo de infiltrarse en la embajada estadounidense y seducir al embajador James R. Sheffield, a fin de sacarle información acerca de lo que su país pretendía hacer con los pozos petroleros ubicados en el puerto de Tampico.
La hermosa espía mexicana cumplió su cometido, y le sacó la información requerida por su gobierno, a cambio de no contarle a la esposa del diplomático sus apasionados encuentros amorosos.
El Secretario de Estado estadounidense William Kellog, planeaba tomar militarmente los pozos petroleros de Tampico.
En cuanto el presidente Calles tuvo esta información en su poder, mandó llamar a su despacho al embajador Sheffield para confrontarlo.
Obviamente el funcionario lo negó todo, sin embargo, cuando el general Calles le mostró los documentos obtenidos por la “Agente 10B”, el diplomático tuvo que aceptar la autenticidad de esos documentos y renunciar a la embajada.
Posteriormente, el presidente Calles telefoneó a su homólogo estadounidense Mr. Calvin Coolidge, para contarle sobre la intriga de su secretario de Estado. De la cual Coolidge, manifestó no “estar enterado”.
Acto seguido, el presidente Calles ordenó al general Lázaro Cárdenas, quien era comandante militar del puerto de Tampico, que si avistaba cualquier barco estadounidense en las inmediaciones del puerto, procediera a quemar los pozos petroleros, para que las llamas pudieran observarse hasta la ciudad de Nueva Orleans.
El embajador James R. Sheffield fue removido de su cargo diplomático, ya que no estaba representando los intereses de los Estados Unidos en México.
Sheffield representaba los intereses económicos y financieros de las empresas petroleras establecidas en México.








