Luis Alberto Vázquez Álvarez
“México no existía antes de la conquista…” aseveró como sentencia divina una española ultraderechista traída por los PRIANistas a enseñarnos la realidad a quienes, como yo, estábamos equivocados viciosamente. Al conocer tal aseveración sentí vergüenza de mí mismo, yo que he presumido siempre y donde he podido presumo las culturas mesoamericanas… Ojalá y entre otros no escuchen esto mis miles de alumnos y aquellos profesores canadienses a los que embobé platicándoles de los mayas, mexicas, toltecas, y otras tantas mentiras que me daban presencia entre ellos, creyendo en mis “montajes” al admirar fotos que ahora pensarían fueron truqueadas con IA sobre Chichen Itzá, las pirámides del sol y de la luna o la del Tajín. ¿Cómo pude engañarlos tanto?
Lo importante en este caso no es lo que dijo esta ultracarca, sino quienes y con que finalidad la trajeron a México; con cuales intereses: ¿culturales, ideológicos y/o políticos?, además, con que dinero disfrutó del viaje placentero que incluyó la Riviera Maya. Pues lógico, vino a adosar a los traidores entreguistas conservadores que andan otra vez buscando quien domine nuestra patria; esa que ellos perdieron por sus corruptelas y contubernios con el crimen organizado, a quienes el pueblo rechaza plenamente y que sueñan recuperar el poder político y económico a toda costa; incluso destruyendo nuestra identidad mexicana, mestiza y heroica.
Ejemplos de Iscariotes existen en toda la humana historia; Durante la batalla de las Termópilas en el año 480 a.C., cuando los espartanos defendían su patria, Efialtes de Tesalia reveló a los persas un paso que permitía tomar por la espalda a los lacedemonios de Leónidas quienes finalmente fueron derrotados. En nuestra patria lo vivimos en carne propia en 1862 cuando, tras perder la Guerra de Reforma, la aristocracia conservadora criolla nacida en México (civil y eclesiástica), fueron a ofrecerle al emperador francés, Napoleón “el pequeño”, a nuestra nación y les “premió” con un príncipe rubio: Maximiliano de Habsburgo que los salvajes mexicanos luego fusilamos en Querétaro en lugar de agradecer que vinieran a “engrandecernos”.
El plan de nación de los aviesos PRIANistas es que México se convierta en una colonia controlada por USA al estilo actual de Venezuela: ¿Quién iba decir que si resultó cierto aquello de que había quienes querían convertirnos en una Venezuela? Pues ya los narco-derechistas están a punto de conseguirlo; por eso viajan tanto a Washington a llorar que vengan a invadirnos. Igual que viajaron a París, Miramar y Vaticano aquellos abyectos tradicionalistas que buscaban revertir la Constitución de 1857 cuyo principal atributo fue el empoderamiento del gobierno civil al separar el estado del poder clerical; justo como ahora se separa el poder PRIANaristocrático del poder político/económico y se le entrega al pueblo llano.
Negar el avance político del conservadurismo en Latinoamérica sería ridículo y antihistórico, varios países han elegido gobiernos derechistas de manera democrática, pero pronto están arrepintiéndose, sino pregunten a los “Ches”, peruanos y ecuatorianos. Hoy estamos asistiendo a caída del régimen reaccionario boliviano que ha logrado alzar a millones de mineros, campesinos, obreros, intelectuales y estudiantes exigiendo la renuncia del presidente que está entregando las riquezas naturales a los gringos, envileciendo esa nación y pauperizando al pueblo.
El pedófilo dictador narcisista gringo está amenazando a las naciones latinoamericanos que no siguen su ideología de “besaano” a él y cuenta con arrastrados paletos de la derecha que aplauden sus bravatas de invasión armada aduciendo calumniosamente que están ligados al narcotráfico, pero con la finalidad de obtener los recursos naturales de México como petróleo, litio, plata, oro, y demás bienes que la naturaleza nos otorgó y que sus viles forofos están listos para entregarle una vez que obtengan el poder político.
Como dijera el poeta hispano Antonio Machado: “En el análisis psicológico de las grandes traiciones encontraréis siempre la mentecatez de Judas Iscariote”; obsérvenlos sobre todo ahora que andan haciendo campaña como opositores.







