La carrera de montaña AMENA Ultra Trail en el ejido Tomás Garrido Canabal
El evento es organizado por la Asociación Mexicana de Epilepsia en Niños y Adultos (AMENA) para apoyar a personas que viven con este padecimiento.
Salvador Hernández Vélez
A la fecha suman cinco las ediciones de las carreras AMENA Ultra Trail que se llevan a cabo en el escenario natural semidesértico del ejido Tomás Garrido Canabal, en el municipio de Viesca. La iniciativa para impulsar estas rutas de 10, 20, 30 y 50 kilómetros es de Norma Patricia Hernández Vanegas, hija del ejidatario Martín Hernández Vélez (†).
El evento es organizado por la Asociación Mexicana de Epilepsia en Niños y Adultos (AMENA) para apoyar a personas que viven con este padecimiento. La primera edición se realizó el último domingo de noviembre de 2021, mientras que la sexta edición será celebrada el 29 de noviembre de este año. En esta ocasión habrá carreras de montaña de 10 y 20 kilómetros y senderismo de 10 kilómetros.
En la edición de 2024 todavía se compitió la distancia de 48 kilómetros de la Ultra Trail Run. En la categoría femenil, el primer lugar lo obtuvo Blanca Alejandra Rodríguez Vick; en la varonil, la victoria fue para Luis Daniel Navarro Ramos, seguido por Francisco Vicente González Híjar en la segunda posición y Manuel Ramírez Vela en el tercer puesto. Esta competencia se caracteriza por sus desniveles en un ejido de Viesca, Coahuila. Dicho municipio se localiza a 1100 metros sobre el nivel medio del mar (msnm) y colinda con la Laguna de Viesca, donde desembocaba el río Aguanaval, que se sitúa a una altitud aún menor.
El ejido donde se realiza la competencia está conformado por serranías. Las rutas inician en un sitio situado a 1238 msnm; tras recorrer el tramo de un arroyo, los participantes ascienden un pequeño cerro para luego bajar y continuar por el camino principal del ejido. Esta vía pasa por el pequeño cañón de La Angostura (1462 msnm), de unos 600 metros de largo y 40 metros de ancho, caracterizado por paredes rojizas de hasta 100 metros de altura. En sus capas, de formaciones rocosas, está escrita la historia de millones de años del lugar con estratos del periodo Jurásico, de entre 145 y 150 millones de años.
Más adelante en el recorrido, discurren por otro cañón hasta llegar a una cabaña ejidal a 1585 msnm, para luego llegar al punto denominado “Calalo” (en memoria de mi tío Gerardo Hernández Cuevas) a 1619 msnm. Desde la meta hasta este paraje son 10.3 kilómetros, con un desnivel de 381 metros de altura. Ahí inicia una subida de mayor desnivel: una cuesta de aproximadamente 1300 metros de longitud. Los corredores pasan por el mirador “Chavol” (1721 msnm), llegan a la explanada “Don Chuy” (1830 msnm) y recorren varios kilómetros de subidas y bajadas hasta llegar a “Punta Pita” (1962 msnm). Hasta aquí suman un recorrido de 19.7 kilómetros, atravesando diferentes desniveles y algunas sabanillas (lugares de zacate natural de esas sierras, alimento para venados y jabalíes), con un ascenso acumulado de 763 metros.
Desde el lugar denominado “Punta Pita” pueden apreciar “El Centinela”, un emblemático picacho de la Sierra de Jimulco que está a 3100 msnm (es el pico más alto en La Laguna). A partir de este punto, la ruta continúa en un constante sube y baja a través de diferentes cerros hasta alcanzar la cima de “Los Ocotillos”, a una altitud de 1981 msnm.
A lo largo del trayecto, los participantes pueden apreciar la vegetación local, compuesta de sotoles (Dasylirion sp.) y palmas samandocas (Yucca carnerosana) de troncos robustos, hojas rígidas y afiladas que, cuando florecen, exhiben ramos de hermosas flores blancas. A los bosques de estas palmeras se les denomina izotales, los cuales se observan en el recorrido de los 48 kilómetros.
Así, entre subidas y bajadas de cerros, llegan al lugar denominado “Abejas”, un sitio en la sierra donde hay un inmenso panal sobre el hueco de una gruesa palma samandoca. Después de este punto, continúan por el sendero hasta “Venados”, luego inician un largo descenso hasta llegar a un arroyo y pasan por un punto denominado “Candelilla” (su nombre se debe a que en este sitio hay arbustos silvestres endémicos de estas zonas áridas; una planta de tallos delgados, rectos, sin hojas ni espinas, de la que se extrae una cera natural de alta calidad). Enseguida, después de un tramo de poco más de tres kilómetros, llegan a la meta.
En la carrera también participan jóvenes menores de edad. Uno de ellos es Ángel Camacho Veloz, de 15 años, quien hace dos años obtuvo el segundo lugar en la categoría de hasta 29 años con un tiempo de 2 horas y 30 minutos, mientras que el año pasado lo hizo en 2 horas y 7 minutos.
Las carreras de 48, 20 y 10 kilómetros se desarrollan en las serranías, arroyos y veredas del ejido Tomás Garrido Canabal, que es un área natural protegida de forma voluntaria.







