viernes 8, mayo, 2026

AVISO DE CURVA

Rubén Olvera

CTM: renovarse sin volver al corporativismo

La complejidad del mundo laboral exige sindicatos más dinámicos y estratégicos. El desafío ya no es solo crear empleos, sino garantizar que sean de calidad.

La tendencia global, impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pide a los sindicatos luchar por trabajos dignos y bien remunerados. Un empleo de calidad mejora las condiciones de vida de los trabajadores.

No será sencillo lograrlo en un contexto de bajo crecimiento y automatización de los procesos productivos. Quizás estemos en la antesala de una etapa en la que los empleos de calidad serán más escasos, al menos mientras el mercado laboral logre adaptarse.

En esta dinámica, sobra el viejo sindicalismo que solo contemplaba los cambios sin impulsarlos, y aquel que se limitaba a acompañar las decisiones del poder sin cuestionar sus implicaciones.

Por eso llaman la atención los primeros mensajes de Tereso Medina al frente de la CTM. Sus posicionamientos han abierto la discusión sobre el rumbo que podría tomar la central obrera bajo su liderazgo. ¿Estamos ante el inicio de un sindicalismo más conectado con las nuevas tendencias del trabajo o simplemente ante una actualización del corporativismo?

Durante su reciente visita a Coahuila para conmemorar el Día del Trabajo, sus intervenciones dejaron ver un dirigente familiarizado con las exigencias del nuevo sindicalismo y del entorno económico.

Algunas de sus posturas conectan con las discusiones globales sobre el futuro del trabajo. Pero también es cierto que otros temas relevantes apenas se asomaron en sus discursos. Esas ausencias tendrán que incorporarse en cualquier agenda sindical que quiera renovarse.

El coahuilense acertó al subrayar que el ingreso real de los trabajadores debe protegerse. Habló de revisar la carga fiscal de las prestaciones, mejorar el sistema de salud y discutir el impacto de la robótica y la IA en el empleo. Respaldó, como era de esperarse, la reducción de la jornada laboral e insistió en privilegiar el diálogo social por encima de la confrontación.

Las palabras del dirigente coinciden con la visión de la OIT sobre el trabajo decente. Además, reflejan esa preocupación global por la pérdida del poder adquisitivo y por el impacto de la automatización en el empleo.

Pero, si la CTM quiere llevar la voz cantante en el debate sobre las nuevas dinámicas del trabajo, también será necesario hablar de igualdad salarial, condiciones laborales de las mujeres y acceso de los jóvenes a empleos formales y de calidad. No puede haber trabajo digno sin perspectiva de género y sin oportunidades para las nuevas generaciones.

En esa misma línea, hay que discutir la baja productividad y el lento crecimiento del país. La propia OIT ha insistido en que las mejoras salariales requieren economías más productivas y con mejor desempeño. En México, el incremento del salario mínimo ha sido considerable, pero por sí solo no bastará para reducir la pobreza laboral ni combatir la desigualdad.

Ese es el verdadero desafío. Ya no basta con mantener cercanía con el poder o acompañar las decisiones del gobierno como en el corporativismo. El nuevo sindicalismo está obligado a exigir mejores resultados económicos y, al mismo tiempo, construir acuerdos con el sector productivo para elevar la productividad y mejorar la calidad de los empleos. 

En esa capacidad de adaptación y representación de las demandas laborales, la CTM se juega su credibilidad en esta nueva etapa.

En el nuevo mundo del trabajo, sindicato que no se mueve no sale en la foto.

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