viernes 22, mayo, 2026

FRACTALIDADES

¿Podrá nuestra conciencia vivir en una computadora?

Así como se descifró el genoma humano, ahora hay en este siglo 21 proyectos para desentrañar las claves del cerebro

Salvador Hernández Vélez

La humanidad siempre se ha enfrentado a dos grandes misterios: la mente y el universo. En torno a esos enigmas han surgido mitos, farsas y creencias a lo largo de la historia de la humanidad. A pesar de que en el caso del universo, con sólo levantar la vista podemos observar una inmensidad de estrellas, es imposible contarlas, ni haciendo uso de telescopios como los que empleó Copérnico. Pese a ello, gracias a los nuevos sistemas de telescopios, hoy se calcula que sólo en nuestra Vía Láctea hay 100 mil millones de estrellas: aproximadamente la misma cantidad de neuronas en nuestro cerebro, con un número exponencialmente mayor de conexiones y vías nerviosas que pueden observarse mediante imágenes de resonancia magnética y escáneres cerebrales.

En su libro “El Futuro de Nuestra Mente”, Michio Kaku narra las investigaciones en neurociencias que se han realizado para comprender la mente humana. Esto ha sido posible a partir de 1991, cuando el doctor Richard Ernst estableció los fundamentos de la máquina de imagen por resonancia magnética moderna, capaz de obtener imágenes del cerebro en vivo y con mayor detalle que la tomografía por emisión de positrones. De este modo, los especialistas, mediante escáneres por resonancia magnética, pueden leer los pensamientos que circulan por nuestro cerebro. O bien, insertar un chip en el cerebro de un paciente paralítico y conectarlo a una computadora para que, sólo mediante el pensamiento, pueda navegar por el sistema de información en línea.

Similar a la invención del telescopio hace más de 400 años, que permitió escudriñar el universo más allá de lo que puede ver la vista humana, hoy los escáneres modernos permiten sondear el cerebro. No obstante, tardamos 350 años desde el telescopio para entrar en la era espacial, pero ahora han bastado tan sólo 15 años desde el descubrimiento de los escáneres cerebrales para conectar activamente la mente con el mundo exterior.

El telescopio acabó con los mitos y afirmaciones en los que sustentábamos nuestras ideas sobre el universo. Hoy, las máquinas de resonancia magnética podrán descifrar la intrincada red neuronal del cerebro para lograr un acceso ilimitado a nuestra mente y, a su vez, conocer los orígenes precisos de las enfermedades mentales. Inclusive, es posible que logren encontrar la cura de estos padecimientos.

Tomando como ejemplo el estudio del genoma humano, sabemos que tenemos 23 pares de cromosomas en nuestro código genético. La información contenida en nuestro ADN está en tres mil millones de pares de bases, cada uno de los cuales contiene uno de los cuatro ácidos nucleicos posibles. Pero el cerebro puede guardar mucha más información en sus 100 mil millones de neuronas, esto es, dos elevado a la cien mil millonésima potencia; además, hay que considerar que los estados del cerebro varían cada pocos milisegundos, por lo que el total de pensamientos posibles generados es una cifra astronómica y, en consecuencia, el total de la información que puede almacenar es muchísimo mayor que la del ADN. Ahora todos estos pensamientos de nuestro cerebro pueden ser observados por estas máquinas.

Hoy es posible ver cómo los pensamientos se mueven a través de un cerebro vivo y pensante y leer esos razonamientos. Los neurocientíficos consideran que en muy poco tiempo se podrán descargar habilidades técnicas en la mente de los trabajadores; incluso se enviarán por internet esas abstracciones y emociones. Así como se descifró el genoma humano, ahora hay en este siglo 21 proyectos para desentrañar las claves del cerebro. Una vez que se decodifiquen las vías nerviosas, los neurocientíficos plantean que nuestra conciencia podrá ser descargada en una computadora. Actualmente, los ordenadores tienen capacidad suficiente para registrar las señales eléctricas que emanan del cerebro y decodificarlas en un lenguaje digital.

Finalmente, tal como nuestras señales sonoras se decodifican para transmitir la voz a miles de kilómetros, también podrán hacerlo con nuestros recuerdos. ¿Qué pasará ahora que se puedan revelar los secretos más profundos de nuestra conciencia? El futuro será el mundo de la mente y su conexión con internet.

jshv0851@gmail.com

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