jueves 14, mayo, 2026

IN PRINCIPIO ERAT VERBUM

¿Realmente se pretende desafiar a Estados Unidos?

“Este es el mensaje que realmente quiero transmitir a todos los narcotraficantes que han estado operando dentro de la comunidad estadounidense: hoy su tiempo se terminó”. Sarah Carter

Simón Vargas Aguilar

Hoy la relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas, no se trata solo de la retórica habitual de Donald Trump sobre la frontera o el fentanilo, actualmente, a la ya de por sí gran lista de temas habrá que agregar el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y las acusaciones formales de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra él y otros nueve de sus funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, protección de operaciones de fentanilo y corrupción hasta electoral, lo que de confirmarse en otras entidades federativas podría llevar a MORENA a un escenario muy complicado.

Pero no hay que perder de vista que con la muerte de dos agentes de la CIA en un accidente en la Sierra Tarahumara de Chihuahua el 19 de abril de 2026, se elevó la temperatura diplomática hasta niveles que nos hicieron recordar las peores crisis bilaterales; y aunque el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se defiende con el argumento de la soberanía, el contexto de poder asimétrico hace que cualquier escalada ponga en riesgo la estabilidad económica, la paz relativa y la estabilidad que México había construido y que cada día se deteriora más.

Desde que Trump asumió su segundo mandato en enero de 2025, las tensiones han sido constantes, en las primeras semanas, amenazó con aranceles y sanciones a lo largo de 2025 la presión no cedió, concretándose por ejemplo en acero, aluminio, cancelación de exportación de carne y pago de agua, además designó a los cárteles como organizaciones terroristas, lo que abrió la alternativa legal a posibles acciones unilaterales aunque México rechazó tajantemente cualquier intervención militar en su territorio.

Trump, no ha escatimado en desdeñar a la presidenta mexicana, la acusó de que México “está controlado por los cárteles”, incluso ha repetido que “algo tiene que hacerse con México”, equiparando la situación a su intervención en Venezuela en enero de 2026 para capturar a Nicolás Maduro. Ese precedente sin duda debería alarmarnos porque si EE. UU. actúa unilateralmente en el país, ¿qué freno hay para el vecino del norte?

Actualmente el caso Rocha Moya es un punto lacerante; la Fiscalía General de la República (FGR) solicitó formalmente a EE.UU. todas las pruebas contra él y los otros funcionarios, pero la pregunta aunque incómoda es necesaria: ¿Realmente el Gobierno de México desea desafiar a la comunidad de inteligencia estadounidense y a su equipo jurídico al afirmar que no hay pruebas suficientes y que esa acción es una maniobra política?

Por otro lado, ante la situación actual también vale la pena observar que de negarse a la detención con fines de extradición bajo algunas visiones o análisis quizá se pensaría que el Gobierno se encuentra brindándole protección a un posible delincuente y lanzando un desafío al sistema de justicia penal norteamericano.

EE.UU. afirma contar con elementos concretos como declaraciones de informantes que señalan supuestos acuerdos de Rocha con “Los Chapitos” para entregar control de juntas de agua y distritos de riego a cambio de financiamiento de campaña, nóminas fantasma, desvío de fondos públicos y operación electoral.

En cada conferencia matutina, la presidenta recuerda que “el pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones”, sin embargo, nadie en Palacio Nacional ignora la realidad y es que ante una guerra abierta, ya sea comercial total, militar o híbrida, el perdedor sería México. La economía mexicana depende en más del 80% de las exportaciones a EE.UU. y militarmente, la diferencia de capacidades es muy superior.

El riesgo es que la retórica se convierta en hechos irreversibles; la historia bilateral nos enseña que la interdependencia obliga a la diplomacia, por áspera que sea porque la realidad del poder también impone límites que ningún discurso puede ignorar. Aunque por si fuera poco estamos ante otro escenario adverso por la participación diplomática de México en asuntos políticos internos en los Estados Unidos, pero ese asunto ya lo abordaré después.

Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia, y política

Compartir en: