sábado 29, agosto, 2026

UNA VEZ MÁS EL CÓNDOR CRUZARÁ LATINOAMÉRICA

Luis Alberto Vázquez Álvarez

Desde que en el primer cuarto del siglo XIX Latinoamérica obtuvo su independencia de España y Portugal, el buitre gringo incrustó su pico para desgarrar las ilusiones de la “Gran Patria”; a México con dictadorzuelos ratoneros le separó Centroamérica en varios feudos y a Sudamérica la dividió en países beligerantes generando conflictos de acuerdo a sus intereses como separar Panamá de Colombia y colocó dictadores de todas ellas.

Después de la Segunda Guerra Mundial surgió un sentimiento independentista en muchas almas iberoamericanas y llevando al cóndor como emblema hubo luchas desde guerrillas armadas hasta movimientos democráticos, pero todos fueron destruidos por el despojo yanqui que no solamente mando “gorilas” militares a dominarlas, sino que busco talentos originarios para que, en sus universidades fuesen adoctrinados y aceptaran a USA como único camino de vida.

A fuerza de movimiento sociales reivindicatorios, poco a poco los pueblos fueron ganando espacios en los gobiernos, aunque eso nunca significó un triunfo definitivo, todo lo contrario, las fuerzas conservadoras buscaron, como su nombre lo indica recuperar sus privilegios para atesorar el poder y su influencia política y económica,

Las terribles desigualdades dentro de cada pueblo latinoamericano siguen siendo su problemática más importante; sin embargo, en algunos países, la izquierda, aunque ha solucionado parte de ella, no ha mantenido la capacidad para preservarse como la fuerza política capaz de resolverlas y en otros, la necedad de conservar el poder personal, le convierte en su peor enemigo (Véase el caso de Evo Morales en Bolivia)

Ejercer justicia en cuanto a la distribución de la riqueza, no da certeza de agradecimiento de quienes han sido explotados eternamente si no se genera una conciencia social y de clase fuerte que busque mantener el poder a favor de quienes menos oportunidades tienen para decidir su propio destino. Por ello, si la izquierda exclusivamente se dedica a administrar los programas sociales, comienza un declive de la aceptación popular; debe incluir además de leyes de justicia social, planes de educación de ética, reflexión y discernimiento en la capacidad de mantenerse unidos como clase, de lo contrario termina perdiendo lo más fundamental de su doctrina comunitaria.

Los grupos de derecha en especial los aliados a los narcos, que son la mayoría, saben que jamás el ser humano estará plenamente satisfecho de los haberes sociales y jurídicos, que posee ambición infinita y que si encuentran la más pequeña rendija en un problema, podrán convertirla en malestar social y con narcobots destructivos forjarán mensajes políticos en que resalten a la corrupción (muy propia de ellos pero busca implantársela a la izquierda), la inseguridad, los impuestos y hasta la eterna inmigración son bandera reivindicatoria de su farsa política. Ellos jamás podrán ni querrán otorgar esa nebulosa social ya adoptada por la izquierda, no la ven como derechos sociales sino como pérdida de autoridad e ineficiencia; buscarán borrar de la memoria popular las peores épocas de esas maldiciones se vivieron bajo el sistema neoliberal cuando ellos lo ostentaban, presumiendo: “…nosotros si sabíamos gobernar”.

Hubiera parecido que la izquierda había tomado el poder en varias naciones del continente, pero la historia siempre gira en reversa antes de arrancar en definitiva hacia la humanización más sensible. El repentino regreso de las narcoderechas en Centro y Sudamérica, para nada significa el fin automático de la izquierda, nada está más lejos de esa realidad. Se utilizaron recursos tecnológicos ilegales (bots, QR, amenazas del maquillado con chetos, temor por manejo de narcos, etc.) Pero el retorno de transformación latinoamericana resurgirá pronto, porque los pueblos están probando y gustando, Argentina en próximas elecciones será ejemplo de esta dialéctica y la farsa ya empezó a deslumbrarnos con los juegos tecnológicos de los botseros feminicidas y narcotraficantes detenidos en Bolivia, país al que ellos llevaron a su presidente al poder.

En pocos años, naciones como Argentina, Colombia, El Salvador, Perú, Bolivia, Chile, Honduras y Ecuador clamaran al igual que México: “socio, no vasallo” y entonces el cóndor volverá a cruzar la amazonia y posarse en las Sierras Madres y los Andes, ahí donde se hablan lenguas romances y se cree en Dios como ser supremo que dignifica por amor y caridad, no por bonos del tesoro o por petróleo.

Compartir en: