sábado 12, septiembre, 2026

Pico Norte

MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA

Ese día

Me amaneció mucho antes de que el sol saliera, la zona metropolitana de Monterrey había estado bajo tormenta durante la madrugada, pintaba para ser, y lo fue, un día, largo, difícil.

Así es mis queridos boes, mi celular sonó por ahí de las 5:30 de la mañana, era mi coordinador de reporteros de la sección local de El Norte; MIGUEL HERNÁNDEZ.

El arroyo El Obispo ya estaba desbordado y decenas de familias comenzaban a ser rescatadas de sus casas en Santa Catarina.

La indicación: pasa por una camioneta al estacionamiento de El Norte, ya va para allá JUAN FLORES, un excelente foto periodista y sin perder tiempo comenzó la jornada.

Empapados por la lluvia, enlodados por el fango, apachurrados anímicamente por la desgracia ajena de los rescatados, decidimos hacer un corte apenas pasadas las 8 de la mañana.

Había que alimentar la página web, bajar fotos, para regresar a la zona afectada.

El sentimiento de satisfacción porque según yo traía la principal de El Norte del día siguiente chocaba con las imágenes de la pobreza mezclada con la tragedia de los evacuados, pero por aquellos años, mi lucha diaria, solo contra mi, era siempre tirarle a la principal.

En la esquina del quinto piso del edificio en Washington 629 Oriente, dictaba los datos, tantos evacuados, tantos hogares dañados, tantos albergues abiertos.

Un monitor en el área de diseño, a unos pasos, trasmitía el noticiero estelar de las mañanas en el ex Canal 2 nacional.

LOURDES RAMOS y JORGE BERRI, los conductores pasaban de nota en nota sobre la grilla nacional.

Vamos hasta Nueva York, dijeron, donde una nube de humo sale de una de las torres gemelas; al parecer una avioneta se estrelló, alcancé a escuchar, y me instalé frente a la pantalla.

En broma, pero también en serio vaticiné: Adiós a mi principal.

Lo que vino después fue terrible, las imágenes impresionantes del avión que se había estrellado en la primera de las torres ya presagiaba algo muy muy grande y muy muy grave.

Los cuerpos de gente saltando a decenas, cientos de metros de altura para morir estampadas sobre el suelo del centro financiero más importante del mundo ya daban la vuelta al planeta.

El segundo avión sobre la otra torre estrellándose, para entonces era una transmisión en directo.

Vi caer la primera de las torres, la segunda y las imágenes de cientos de aterrados newyorkinos huir despavoridos.

El resto del día nos dio cuenta del tamaño del ataque terrorista: en El Pentagono, en Washington, en Pensilvania.
El cierre del espacio aéreo de Estados Unidos, la declaratoria de estado de guerra, la ubicación bajo secreto de George Bush, entonces presidente, que luego supimos todo el tiempo sobrevoló en un Air Force One escoltado por aviones cazas fuertemente armados.

Como supongo hicimos todos los que ese día estábamos lejos de nuestra familia, nuestros seres queridos, hablé a Victoria, para preguntar cómo estaban todos y para pedir que se cuidaran, de allá hacia mi, pidieron lo mismo.
El día fue largo, feo, triste, con mucho miedo agolpado en el pecho.

Miles murieron en New York, no, no me llevé la principal, ese día cambió el mundo… ese día me cambió como periodista🙏

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