MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
La doña que cobra 80 mil en la UAT…
La Universidad Autónoma de Tamaulipas, con DÁMASO ANAYA cobrando como Rector, se ha convertido en modelo de corrupción e impunidad, donde lo que menos importa es la calidad académica, sus alumnos y el cuerpo docente.
Así es mis queridos boes, ejemplos hay muchos, pero citaré uno, en esta ocasión, que dibuja a la perfección la podredumbre del sistema en la UAT.
Para ser catedrático en la también llamada Máxima Casa de Estudios de Tamaulipas, es necesario, al menos, haber cursado una licenciatura y estar estudiando una maestría, lo que implica por ahí de 6 años de estudios universitarios.
Y no, contra lo que se piensa, los maestros de la Universidad, salvo algunas honrosas y muchas deshonrosas que excepciones, ganan el equivalente al gran esfuerzo que los llevó al reto de pararse frente a un grupo de alumnos, más bien, frente al dispendio frívolo y corrupto que hace la UAT, estos están muy mal pagados.
Un profe de la UAT, de horario libre, tiene que trabajar frente a grupo, al menos 20 horas a la semana, 80 al mes, más todas las de preparación previas a las clases, para ganar entre 10 y 22 mil pesos brutos al mes.
Si tiene la suerte de contar con todas las prestaciones, horario a tope y las palancas suficientes en su facultad o Rectoría, alcanzará unos 34 mil pesos.
En ese rango hay catedráticos con una o dos maestrías, postulantes a doctorados, bilingües y hasta investigadores; son el lado noble en la UAT, ese lado que escapa a la corrupción.
Del otro, en el que basta la propuesta del Director General de Comunicación Social, el visto bueno del Rector DÁMASO ANAYA, el de la corrupción pues, alguien puede ganar lo doble o lo triple, sin el menor mérito académico.
Me explico, hay una mujer que recibe de la UAT, vía la Dirección de Comunicación Social 80 mil pesos y piquito al mes.
No tuvo que presentar un título de licenciatura, no tuvo que demostrar que terminó o está en proceso de terminar una maestría.
No, tampoco tiene que preparar las 4 horas de clases al día, 80 al mes, ni correr el riesgo de que le toque impartir a las 7:00 horas y levantarse entonces a las 5:00 para estar fresca y despierta frente al grupo.
No, la mujer, tampoco tiene qué demostrar que es dueña de un enorme y poderoso medio de comunicación, el más visto, el más leído, el más viral.
Ha bastado con la aprobación de DÁMASO ANAYA y el titular de Comunicación Social, y SER LA ESPOSA DE UN PERIODISTA para recibir tres veces más dinero de la UAT que el que cobra un maestro que se ‘jodió’ estudiando años una licenciatura y una maestría, que prepara las clases un día antes y que se enfrenta a por lo menos a 30 muchachos 4 veces todos los días hábiles de la semana.
Si, es el dato más revelador de la corrupción en la UAT, pero al mismo tiempo es un botón pequeñito de lo que ocurre lejos del pizarrón y las aulas, la mayoría sin aire acondicionado, de laboratorios sin equipo o descontinuados.
Que una señora que apenas postea dos o tres videos en tik tok gane 80 mil pesos al mes; casi un millón al año por no hacer nada en la UAT, no es nada más un delito, es un atentado a la educación universitaria de Tamaulipas.
Como ella, hay otros 30 o 40, que se han llevado decenas de millones de pesos en complicidad del Rector y los directores del área.
Si, han amenazado con carpetas de investigación, con auditorías, pero ha ganado la impunidad, mientras florecen los negocios que se erigen a costillas de la universidad… insisto la señora de 80 mil es un botón de muestra entre toda una mercería de corruptelas!







