MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
Escobas; el ridículo de Mónica, Gattas y Armando
Si algo ha caracterizado a los gobiernos municipales de Tampico, Victoria y Altamira es el desorden, el cochinero en que han convertido a esas ciudades, al desarticular los sistemas de recolección de basura que antes de sus administraciones funcionaban de regular a bien, pero los alcaldes hoy rayan en el descaro al presumir premios internacionales en materia, como si los pueblos que gobiernan fueran tontos.
Así es mis queridos boes, MÓNICA VILLARREAL ANAYA, EDUARDO GATTAS y ARMANDO MARTÍNEZ, alcaldes de dichos municipios en los últimos días boletinaron con bombo y platillo haber sido condecorados por los premios ESCOBAS, que según ellos los pone como ejemplos internacionales de limpieza.
Es cierto, los tres municipios ‘Compraron’ (perdón, se hicieron merecedores) a los premios Escoba de Platino, Oro y Plata respectivamente, que entrega la empresa española Ategrus en Madrid.
¿De verdad creen MÓNICA, GATTAS y ARMANDO MARTÍNEZ que los habitantes de Tampico, Victoria y Altamira son estúpidos, torpes o algo parecido para creer que ellos han hecho algo para merecer un reconocimiento internacional que tenga que ver con la disposición de la basura de sus ciudades?
Si algo tiene Tampico, donde MÓNICA VILLARREAL mal gobierna, es un deficiente sistema de recolección de basura, si algo ha cambiado desde que llegó la mujer como alcaldesa es que Tampico pasó de brillar, como todo mundo lo reconoció de la gestión de JESÚS “Chucho” NADER es a apestar por la acumulación de basura en las calles y los arroyos de agua con popó ante las decenas de fugas de su ComapaSur.
¿Quién le recomendó a MÓNICA VILLARREAL comprarse para Tampico un premio Escoba de Platino mientras se nada entre la basura y las aguas puercas?
Sus ‘asesores de 3 pesos’ deben odiarla, porque apenas comunicó del premio, las redes sociales explotaron en su contra, burlándose por el absurdo.
Y es que hay que recordar que el anterior gobierno, el de Chucho NADER se caracterizó por convertir a Tampico en la ciudad más limpia de Tamaulipas y tal vez del país y por haber recibido innumerables reconocimientos, pero a la llegada de MÓNICA VILLARREAL en una semana había desmantelado el sistema que funcionó como reloj inglés por dos administraciones y no ha podido siquiera implementar uno que se acerque un poco a lo que antes había, generando el descontento de los tampiqueños.
Con GATTAS pasó lo mismo en Victoria, a los pocos meses de haber ingresado a la alcaldía, los camiones recolectores dejaron de funcionar, la capital de Tamaulipas se convirtió en un basurero gigante, los montones de basura impedían el paso en decenas de calles en las colonias y en pleno centro de la ciudad.
No necesito explicar mucho, los victorenses y quienes nos visitan, sabemos del abandono en materia de recolección de basura, nuestra ciudad da lástima, nunca había estado tan sucia, tan abandonada.
Y si, claro que Lalo GATTAS es el alcalde peor evaluado de Tamaulipas, no lo aprueba ni siquiera el 30 por ciento de los ciudadanos y tal vez la principal razón es el basurero en el que convirtió a la ciudad.
Como ocurre con MÓNICA en Tampico, donde el 60 por ciento de los tampiqueños, según las encuestas chicas, grandes, pero serias, indican que no votarán por ella si MORENA la postula para la reelección.
El caso de Altamira es un poco, solo un poco, diferente, porque nos guste o no, es un municipio eminentemente rutal, pese al puerto industrial que ahí se asienta.
ARMANDO MARTÍNEZ, también de Morena, es el clásico alcalde de rancho, que igual que ahora compró la Escoba de Plata para presumir su trabajo, antes le compró a su mujer uno que dijera que ella era la mejor presidenta del DIF en el país.
Claro que como ahora, en aquella ocasión ARMANDO MARTÍNEZ fue el hazmerreír de la clase política de Tamaulipas.
Hoy presume una Escoba de Plata, en un municipio donde todavía se recoge la basura en carretas con mulas.
Insisto, los tres le quieren ver la cara de tontos a sus gobernados y creo que los tres solo hacen el ridículo inventándose premios que están muy lejos de merecer.







