Jesús Vázquez Trujillo
La olvidada conspiración de Valladolid en 1809

El 22 de septiembre de 1809, el abogado criollo José Mariano Michelena, convocó a los novohispanos a participar en una conspiración para derrocar al gobierno virreinal, realizada en la casa del también abogado, don José María García Obeso.
Dicha conspiración, era para proclamar la independencia de la Nueva España, gobernándola en nombre de Fernando VII, quien estaba preso en la ciudad francesa de Bayona desde 1808, siendo obligado a abdicar al trono y la corona españolas en favor de José Bonaparte, el dipsómano hermano de Napoleón, quien se había coronado como emperador de Francia en 1804.
Los criollos novohispanos temían que las autoridades virreinales, entregaran la Nueva España a los franceses, por lo cual, sí las autoridades virreinales se oponían a la independencia temporal, estallaría una lucha armada el 22 de diciembre.
Desafortunadamente, la conjura fue denunciada por el fraile Francisco de la Concha, ante el virrey y arzobispo Francisco Javier de Lizana y Beaumont, quien inmediatamente, ordenó la aprehensión de todos los conspiradores, encerrándolos en el Palacio de la Inquisición.
Inmediatamente, don José María García Obeso, mandó incinerar los documentos de la conjura, todos ellos firmados por Mariano Michelena, para que no quedara rastro, ni evidencia alguna para el gobierno virreinal, de la existencia de la conspiración de Valladolid.
Posteriormente, los inculpados confesaron que todo lo habían hecho en nombre de su majestad Fernando VII, lo que les valió ser liberados al poco tiempo, además de que el arzobispo – virrey, consideró que tener prisioneros, podría generar una rebelión de mayores proporciones en el corto plazo.








