jueves 30, julio, 2026

Miguel A. Riquelme necesita no aflojar paso para salir adelante

Jesús M. Moreno Mejía

“Buenas o malas, las
cosas son lo que
deben ser”.
Anatole
France.

Miguel Ángel Riquelme Solís, es nuevamente presidente municipal de Torreón, después de haberlo sido de 2014 a 2016; gobernador de Coahuila de 2017 a 2023, y hasta hace unos días integrante del Senado de la República, prometiendo desde el inicio de su nueva gestión de poco más de un año, “servir y dar estabilidad al municipio”, lo que él mismo dijo en la toma de posesión.

La ciudadanía, cansada ya de tantas promesas, tiene nuevamente la esperanza de que el alcalde sustituto haga valer las intenciones al ordenar una serie de movimientos en una malograda administración municipal, para lo cual ha ordenado el cambio, entre otros, del gerente del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (Simas), mismo que está plagado de toda una serie de irregularidades.

Todo parece indicar que la mayoría de las direcciones municipales trabajaban con anormalidades, según las constantes denuncias de la ciudadanía constituida en la “voz populi, voz dei”, pero que no encontraba respaldo ni respuesta del Ayuntamiento, especialmente del hoy fallecido primer edil.

Aparte del mal servicio del Simas, estaba la violencia en bares y centros nocturnos, lugares donde se expende alcohol en gran cantidad, amén de una nula vigilancia policiaca en barrios conflictivos, entre otras muchas irregularidades.

Riquelme Solís señaló que no se permitirán abusos en antros, cantinas y demás giros similares, a cuyos propietarios se les leyó la cartilla, a fin de que no reincidan en venta inmoderada de cerveza y licores, pues propician actos de violencia y otras irregularidades.

Por tal motivo se estableció un esquema de trabajo entre autoridades municipales y la Fiscalía General del Estado, poniéndose en práctica las acciones pertinentes de la Dirección de Inspección y las fuerzas del orden público del municipio y del estado.

La instrucción dada al nuevo gerente del Simas, Xavier Herrera, fue buscar que el organismo, tenga viabilidad operativa y financiera, dado que a la interior administración le fueron encontradas serias deficiencias que requieren de recursos millonarios.

El alcalde sustituto dispuso el trabajo continuo dedos obras viales y la cancelación de una tercera, con el fin de garantizar la feliz conclusión de las ya avanzadas; la transformación de la pobre imagen del llamado Bosque Venustiano Carranza, mediante un plan integral de mejoramiento.

El transporte público amerita una atención especial, pues el servicio que hoy se presta sigue siendo tan deficiente como siempre lo ha sido, aparte de no contar con el malogrado Metrobús. Hoy debe “sacarse la espinita”, a fin de confiar en él.

Todo lo anteriormente mencionado y otras deficiencias que ameritan ser corregidas, entre ellas el deteriorado pavimento y el alumbrado público, así como una efectiva vigilancia diurna y nocturna de la Policía Municipal, se deben estar tomando en cuenta.

La comunidad citadina espera se cumpla lo prometido a cabalidad, a fin de contribuir a mejorar la apreciación que la ciudadanía tiene de Riquelme Solís, así como a las aspiraciones políticas que tiene en mente para él y para el gobernador, Manolo Jiménez, pues el primero tiene la oportunidad de pulir su brillo para llegar a ser presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), como seguramente él aspira.

Esto último ya se maneja en los corrillos de cafés y en los mentideros de la prensa, considerando que en el Senado cuenta con el apoyo de su “padrino”, Rubén Moreira, y que Coahuila sigue siendo un buen reducto del desmejorado Revolucionario Institucional, al que aún “se le mueve una patita”, según se maneja a nivel nacional.
Al gobernador, Manolo Jiménez, también aspira a lograr dentro de la política, figurar al menos como el candidato del PRI en próximas elecciones de Presidente de México.

En política, como en todo, es válido tener aspiraciones mayores, pero para tener el consenso de la ciudadanía, hay que cumplirle sus demandas a cabalidad. O, ¿No cree usted esto, estimado lector?

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