La ineptitud del sector salud por encima de la justicia
Rubén Cárdenas
Desde el inicio de la administración del gobernador Esteban Villegas, el sector salud ha ido mostrando, más y más con cada episodio escandaloso, el rostro de la omisión e ineficacia para atender las necesidades sanitarias de la población.
Y los ejemplos allí siguen, sin dar un cierre al menos decoroso en cada caso, por la falta de aplicación plena de la ley contra los responsables. Fueron cuatro decenas de víctimas fatales de la meningitis, el fallecimiento de Paloma Nicole, la sustracción de una menor del Hospital Materno Infantil y, recientemente, la muerte de cinco bebés en la clínica uno del IMSS.
Todo esto ha provocado una difusión mediática nacional -e inclusive internacional en al menos dos de los temas- y ha expuesto las deficiencias de un sistema estatal sanitario inoperante, con muchos huecos legales para que quienes fallan no sean sujetos de investigación, o al menos así parece.
El gobernador estrenó su sexenio con el todavía sospechoso episodio de la meningitis, en el que cuarenta mujeres recién dadas a luz fueron infectadas, la mayoría de ellas, en cuatro clínicas particulares, que fueron clausuradas en ese tiempo. También un varón murió por esa causa.
Hasta hoy, a más de cuatro años de tan indignante suceso y un alto número de pequeños en orfandad, los familiares de las víctimas siguen en espera de la justicia expedita y los apoyos prometidos por el gobierno estatal.
Los verdaderos responsables siguen en libertad y no termina el cuestionamiento de la permanencia en prisión de aquellos sobre quienes recayó la culpa que, en todo caso, no serían los únicos. Así pues, las cosas no han terminado de aclararse hasta el día de hoy.
Y hace un año, con la injustificable muerte de Paloma Nicole, quien a los 14 años fue sometida a tres cirugías estéticas simultáneas y sin el consentimiento del padre, la ciudadanía volvió a cuestionar los procedimientos del sector salud, ahora el privado, pero con la capacidad de burlar las reglas sanitarias estatales más básicas.
La madre y su pareja sentimental, justamente el cirujano plástico que intervino a la menor, cayeron en prisión, pero no se les ha dictado sentencia y hay denuncias de trato preferencial dentro del CERESO. El cirujano tiene, por cierto, un largo historial de malas prácticas profesionales.
Se puede decir, en suma, que la impunidad sigue, porque tampoco se llamó a cuentas a otros probables implicados ni la clínica tuvo el menor problema, cuando se debió investigar el hecho hasta sus últimas consecuencias, algo que se volvió un clamor en redes sociales, desde podcasts hasta programas completos.
Y enseguida, en octubre del 2025, casi un año atrás, quedó de manifiesto la vulnerabilidad de las instalaciones sanitarias, al registrarse la sustracción de una recién nacida en el Hospital Materno Infantil de Durango capital.
La responsable decidió devolver a la menor y entregarse a la justicia, pero quedaron enormes dudas sobre la presunta complicidad con ella de una empleada de limpieza de la clínica, quien fue torturada y obligada a declararse culpable.
Esa presunta involucrada sigue detenida, a pesar de la flagrante violación al debido proceso por parte de la Fiscalía estatal. Se sabe que la carpeta está siendo revisada por el gobierno federal, luego de la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, por petición de la familia.
Después, la semana antepasada, cinco bebés murieron en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatos en la clínica Uno del IMSS de la ciudad de Durango; la investigación está empantanada y corre el riesgo de añadirse a la larga lista de impunidad en el estado.
A este panorama oscuro, hay que sumar la corrupción dentro de la Secretaría de Salud, de la que se ha beneficiado y multiplicado sus ingresos un grupo de funcionarios, mientras que el propio personal manifiesta sus inconformidades sin que nadie le haga caso. El manejo del sector salud es, pues, un reflejo de la opacidad y abuso de otras áreas de la administración estatal. Al tiempo.
COLMILLOS Y GARRAS
LA CONTINUIDAD DE las lluvias en la ciudad ha puesto en evidencia la problemática urbana de siempre: las autoridades municipales que no tienen suficiente personal, o presupuesto, o voluntad para un buen combate a los baches en calles, bulevares y avenidas… TRAMOS ENTEROS QUE ya estaban supuestamente reparados, ahora resulta que vuelven a destaparse con cualquier lluvia; entonces, era una rehabilitación superficial, esperando que durara mágicamente… ES DE NO creerse, pero los talleres mecánicos son insuficientes para arreglar descomposturas mecánicas relacionadas con la suspensión y renovación de amortiguadores, entre otras averías provocadas por esta situación tan enojosa.
CUENTA EN X: @rubencardenas10







