¿Qué o a quiénes se está encubriendo tras la muerte de los bebés?
Rubén Cárdenas
A más de una semana de la muerte de cinco infantes en la clínica Uno del IMSS-Durango, oficialmente se asegura que “ninguna línea de investigación se ha descartado”, pero tampoco se ven avances significativos por parte de las autoridades federales ni de las estatales.
Bien sabido es que, cuando no se descarta ninguna línea de investigación por un crimen, es porque las autoridades tratan de ganar tiempo para encontrar una salida que encubra la debilidad, omisiones o negligencias de las instituciones involucradas.
Y, en incontables casos, el “tortuguismo” de las pesquisas termina por apagar las protestas, cuestionamientos y quejas de las familias de las víctimas, quienes al final quedan tan desgastadas y en tal desamparo jurídico, que ya no pueden seguir adelante en su exigencia de justicia.
Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social mantiene su versión de que cuatro de los cinco bebés fallecidos dieron positivo a la bacteria “klebsiella”; sin embargo, no se aseguró que haya sido la causa de los decesos ni se precisa cómo ocurrió el contagio.
Este y otros microorganismos penetran en el cuerpo humano principalmente por contacto directo con superficies, personas o equipos médicos contaminados y, en general, requiere de una “puerta de entrada” médica o un sistema inmunológico debilitado para causar una infección.
La bacteria vive de forma benigna en el intestino de personas sanas, pero surge el peligro cuando se desplaza de allí a otras áreas del cuerpo. La principal vía por la que penetra e infecta el organismo es a través de dispositivos y procedimientos médicos, según los expertos.
De acuerdo a la vocería del IMSS, en esta investigación interviene la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, la Dirección Nacional de Epidemiología, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades, así como la Comisión estatal contra Riesgos Sanitarios y el Laboratorio Estatal de Seguridad Pública.
De entrada, son demasiados especialistas en salud pública como para no tener avances, o líneas de investigación más claras. Y esta falta de respuestas mantiene en un justificado enojo e impotencia a las familias afectadas, quienes ya preparan las demandas correspondientes.
Una de las cuestiones más indignantes del caso es que, según testimonios de empleados de la clínica Uno, desde hace meses no se sanitizaban las incubadoras en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatos, donde ocurrieron los decesos, algo totalmente contra los protocolos sanitarios más básicos.
Esto sucedió por una presunta falta de insumos para mantener tales protocolos de limpieza y sanitización de los equipos médicos y de las distintas áreas completas del hospital, con las consecuencias fatídicas que ya conocemos.
Algunas versiones, incluso, exponen el temor del personal médico por trasladar esa suciedad a sus propios hogares después de su jornada de trabajo, ya que ni siquiera hay jabón para lavarse las manos, menos alguna clase de antiséptico de uso hospitalario.
Es razonable que la emisión de un veredicto con sustento científico lleve su tiempo, pero el hecho de que hayan sido cinco los bebés fallecidos en un lapso tan breve requiere soluciones extraordinarias, como acelerar los pasos y trámites para tener listo un reporte detallado.
Lo que va a ser imposible que oculten son las condiciones de insalubridad de la clínica, así como la falta de revisiones por las autoridades encargadas de actuar contra los riesgos sanitarios; eso ya no tiene reversa. Al tiempo.
COLMILLOS Y GARRAS
EL CONFLICTO QUE vive el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Durango (Cecyted) sigue acumulando actores y el problema puede adquirir una magnitud impredecible. Es evidente la falta de operación política para resolver el problema esencial, así como una ausencia de voluntad política de parte de quienes llevan las riendas de ese subsistema educativo para allanar el camino hacia una solución duradera… YA NO SE trata sólo de un embrollo de uno de los dos sindicatos institucionales, sino de la severa incomodidad de grupos de pueblos originarios, tras de una larga cadena de desatenciones hacia ellos… LA POLITIZACIÓN DE todo este estado de cosas en el CECYTED sigue escalando y puede llegar a un nivel en que la argumentación legal puede invalidarse y dar paso a una solución a nivel político, en la que resultarían afectados quienes aseguran que les asiste la razón y la legalidad. Es un conflicto muy propio del fin de un sexenio.
CUENTA EN X: @rubencardenas10

