Cinco bebés fallecidos ¿Y la COPRISED qué dice?
Rubén Cárdenas
La muerte de cinco recién nacidos en la clínica Número Uno del IMSS la semana anterior nunca debió suceder, como tampoco, en aquel fatídico momento de hace cuatro años, los 41 fallecimientos por meningitis, en un caso donde no ha aparecido, ni antes ni ahora, la justicia como las circunstancias lo exigían.
En ambas tragedias queda de manifiesto la deplorable condición de las instituciones de salud en el estado, así como la poca capacidad de respuesta para enfrentar situaciones extremas como estas, ni siquiera otras menos complicadas.
Y, en uno y otro caso, las familias quedan en el desamparo jurídico y financiero, sin saber cuándo recibirán la reparación del daño, aunque es claro que no hay manera idónea de compensar la pérdida en lo emocional.
Tal como ocurrió en la desgracia de la meningitis, la falta de información y lentitud de las autoridades correspondientes mantiene en dolor y confusión a las familias de los cinco bebés que perdieron la vida en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatos del IMSS.
En un escueto comunicado oficial, la institución dio a conocer que una bacteria -sin precisar cuál- había provocado los decesos y que de inmediato se aisló a otros infantes internados en la unidad, pero eso está lejos de dar garantías a los padres de que no existe riesgo.
Luego de una semana exacta de los primeros tres fallecimientos de bebés, la incertidumbre permea en todas las áreas de la clínica, ante el temor de que otros enfermos internados, incluso los que asisten a consulta, puedan ser afectados en un entorno presumiblemente contaminado.
Inaceptable resulta, asimismo, que a estas alturas no se haya iniciado una investigación oficial por parte de las autoridades correspondientes. Cinco fallecimientos en pocos días no han sido suficientes para la integración de una carpeta por parte de algún Ministerio Público.
Ahora bien, por tratarse de un hospital del IMSS, el gobierno federal está obligado a realizar las pesquisas en forma urgente, pero también el gobierno del estado lo debe hacer; sin embargo, hasta hoy ni una ni otra instancia han cumplido con esa ineludible responsabilidad.
La Ley de Salud del Estado de Durango, en su artículo 252, establece que corresponde a la Comisión para la Protección de Riesgos Sanitarios del Estado (COPRISED), vigilar el cumplimiento de la legislación sanitaria.
Además, le concede la prerrogativa de realizar verificaciones sanitarias en cualquier tiempo, así como aplicar medidas de seguridad y sanciones cuando el caso lo amerite. Y este lo amerita sin rodeos ni tardanzas.
Los artículos 255 y 257 conceden, a su vez, facultades a la COPRISED para proceder de acuerdo al protocolo ante la inminencia de un riesgo sanitario, es decir, a realizar tareas preventivas en áreas sanitarias. Y hay un acuerdo aún más contundente que la ley estatal para actuar al respecto: el acuerdo de coordinación firmado el 13 de marzo del 2025 entre la Secretaría de Salud federal, la COFEPRIS y el gobierno estatal, a fin de establecer mecanismos de control sanitario.
Este acuerdo fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 2 de mayo del 2025 y los firmantes fueron David Kershenobich, secretario de Salud federal, Armida Zúñiga, comisionada de COFEPRIS, el gobernador Esteban Villegas, Moisés Nájera, secretario de salud estatal y el titular de COPRISED, Saúl Fernández Saracho.
Por todo esto, es muy lamentable que, según el gobernador Esteban Villegas, no se le haya permitido a la COPRISED realizar su trabajo de investigación en la clínica del IMSS, basado en los puntos del acuerdo. Empero, fuentes internas del sector salud estatal aseguran que difícilmente esta instancia sanitaria se atrevería a inspeccionar las clínicas del IMSS, porque Fernández Saracho trabaja en esa institución y eso conlleva un conflicto de interés.
Es decir, además de ser titular de COPRISED, este funcionario es uno de los médicos del IMSS y a un empleado no le es fácil investigar a su patrón, pero esa regla no escrita debe ser lo de menos aquí, cuando hay tanto en juego, como la muerte de cinco infantes y el posible riesgo para otros. Sin investigar a fondo, es precipitado fincar responsabilidades directas por este terrible acontecimiento, pero deben probar cuándo fue la última vez que la COPRISED realizó una inspección a esta clínica, dado que tiene facultades y obligación de vigilar, verificar y prevenir riesgos sanitarios.
En el caso de la meningitis, debe haber consecuencias para todos y cada uno de los involucrados, sin olvidar la asistencia continua para sus familiares, sobre todo los niños, aunque hayan transcurrido ya cuatro años. Y lo menos deseable ahora es que la muerte de estos recién nacidos ocupe otra página negra en la historia de Durango. Ya es suficiente con las fallas y omisiones que hemos visto.
Justicia para esas madres y padres que no pudieron regresar a casa con su bebé en brazos. Al tiempo.
COLMILLOS Y GARRAS
UNA PERDEDERA DE tiempo, sin resultados tangibles para la ciudadanía, representa cada una de las comparecencias de los secretarios del gabinete estatal ante el Congreso del Estado, supuestamente para explicar la glosa del cuarto informe… SE SIMULA UN ejercicio democrático de explicación completa sobre lo realizado en las distintas áreas del gobierno durante el último año de trabajo, pero no es más que un “show” típico de los viejos tiempos del PRI… SE TRATA DE un formato anquilosado, inservible e incapaz de cumplir con el propósito de explicar a detalle las acciones más significativas. Los diputados, por su parte, no hacen ni siquiera el mínimo esfuerzo por cuestionar a los altos funcionarios. En fin.
CUENTA EN X: @rubencardenas10







