miércoles 12, agosto, 2026

In Principio Erat Verbum

Simón Vargas Aguilar

Pietro Parolin: construir la paz

Mientras la diplomacia y los gestos de cortesía institucional se mantienen, muchos de los reclamos de fondo de la Iglesia, sobre la violencia, las desapariciones, la atención efectiva a las víctimas, la protección de los más vulnerables y la construcción de una paz verdadera

La reciente visita del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, a México, se inscribe en el marco del próximo 34 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Estado mexicano y la Santa Sede, formalizado el 21 de septiembre de 1992.

Durante su estancia, Parolin sostuvo encuentros con autoridades federales, entre ellos una reunión en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum, en ese encuentro se abordó, entre otros asuntos, la primera encíclica del papa León XIV.

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Dicha reunión también fue aprovechada por la Presidenta para reiterarle la invitación formal para que el Papa visite México; Parolin transmitió que León XIV tiene “muchas ganas” de venir, aunque aún no hay fecha definida, la ilusión de una visita papal, reavivada por la presencia del secretario de Estado, sigue en el terreno de la esperanza más que de la concreción.

Uno de los momentos de mayor simbolismo fue la misa en la Basílica de Guadalupe; ahí ofreció un mensaje claro de solidaridad y aliento a las madres buscadoras; mencionó que “Su ejemplo resuena con especial fuerza aquí en México, donde tantas madres siguen buscando con firmeza y fe a sus hijos desaparecidos. Nada puede impedirles hacer todo lo posible por ayudar a sus hijos, y todos podemos ayudarlas con nuestra oración”.

El mensaje no eludió el clima de violencia que marca a tantas comunidades y es que habló de la necesidad de pacificación de los pueblos, de reconciliación entre hermanos y de que toda la sociedad necesita el mensaje del Evangelio, y es que en un país que registra más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas, estas palabras adquieren un peso particular ya que son el reconocimiento, desde el corazón, del dolor de miles de familias.

Parolin también sostuvo un encuentro con representantes del Diálogo Nacional por la Paz, espacio en el que participan académicos, líderes religiosos, empresarios, sociedad civil y por supuesto madres que buscan a sus hijos desaparecidos. Allí subrayó que la paz comienza con la empatía por el dolor del otro, ese diálogo, junto con la reunión con el Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano, mostró la voluntad de la Santa Sede de escuchar y acompañar los esfuerzos de la Iglesia mexicana y de la sociedad civil por reconstruir el tejido social en un contexto de violencia persistente y cada vez más creciente.

Sin embargo, al concluir la visita, la realidad que se impone es compleja, la tan anhelada visita del Papa a México continúa en espera y las agendas del gobierno de México y de la Iglesia siguen desarrollándose por caminos diferentes. Mientras la diplomacia y los gestos de cortesía institucional se mantienen, muchos de los reclamos de fondo de la Iglesia, sobre la violencia, las desapariciones, la atención efectiva a las víctimas, la protección de los más vulnerables y la construcción de una paz verdadera, no solo declarativa, siguen sin ser atendidos con la profundidad y la voluntad política que el momento exige y que la sociedad mexicana merece.

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