Redacción|LaOtraPlana.mx
Ciudad de México.- En el marco del compromiso número 92 “Limpiar y sanear los tres ríos más contaminados del país” de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) desarrolla una estrategia integral para el rescate de los ríos Tula, Lerma-Santiago y Atoyac, la cual incluye la intervención de 23 plantas de tratamiento de aguas residuales, 282 kilómetros de colectores, el desazolve y la limpieza de cauces, la construcción de espacios públicos, entre otras actividades.
Adicionalmente, se sanean los ríos Tijuana, en Baja California, Nogales, en Sonora, y La Sabana, en Guerrero, con el fin de generar impactos positivos y significativos en comunidades actualmente vulnerables en materia hídrica y ambiental.
Particularmente, el saneamiento del río Lerma-Santiago beneficiará a 21.4 millones de pobladores del Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit, mientras que el del río Tula impactará positivamente a 800 mil personas del Estado de México e Hidalgo y el del río Atoyac beneficiará a 3.7 millones de habitantes de Tlaxcala y Puebla.
En cada uno de estos emblemáticos cuerpos de agua se implementan acciones que van más allá del río, pues se toma en cuenta que las actividades realizadas en la parte alta de la cuenca inciden directamente en la parte baja.
Asimismo, además de las obras hidráulicas indispensables, como colectores y drenajes, se incluyen acciones basadas en la naturaleza, como humedales o lagunas.
Bajo esa dinámica, se han llevado a cabo acciones para el diagnóstico, la planeación y limpieza en más de 340 kilómetros de cauce, ya que se han establecido 322 sitios de muestreo de calidad del agua y se ha involucrado a más de 6 mil personas en eventos y reuniones.
Para obtener mejores resultados a largo plazo, esta estrategia se lleva a cabo de manera coordinada no sólo entre las instancias del Gobierno de México, sino también con los diversos sectores sociales y económicos.
De esta manera, se conjugan esfuerzos para mejorar la calidad del agua, restaurar ecosistemas, prevenir inundaciones y reconectar a la población con los ríos. Esta apropiación de los espacios garantizará que en el largo plazo se conserven y mantengan los esfuerzos coordinados para su mejora constante.







