sábado 5, septiembre, 2026

EXTINCIÓN DE DOMINIO MÁS DOLOROSA QUE PRISIÓN

Luis Alberto Vázquez Álvarez

A lo largo de la historia nacional, cientos de políticos se han enriquecido con el dinero del pueblo, seres corruptos, egoístas y despiadados que amasan fortunas mediante el robo al erario, el chantaje, la compra de tierras a precios risibles y hasta alianzas con el narco y el capital extranjero. Prácticamente todos han salido airosos, criticados y hasta apestados, pero casi nunca castigados. Carlos Fuentes en su obra “La Muerte de Artemio Cruz” hace una narrativa de revolucionarios que terminaron más ricos que los potentados científicos porfiristas y de ahí en adelante, la mata siguió dando flores negras.

En el Capítulo XVII de “El Príncipe”, Maquiavelo sentencia que el soberano, puede ser hasta cruel con los súbditos, “… pero, sobre todo, debe abstenerse de los bienes ajenos, porque los hombres olvidan antes la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio”.

…Perder las riquezas… Ese, indiscutiblemente, sería el camino más cruel y seguro para combatir a los delincuentes políticos. Desde 2009 se creó la llamada: “Ley Federal de Extinción de Dominio”, Reglamentaria del Artículo 22 de la Constitución nacional; fue reformada en 2019. Consiste en la pérdida de los derechos sobre un bien en favor del Estado declarada por un juez civil, sin contraprestación ni compensación alguna para su dueño. Esta legislación busca desarticular la estructura financiera de toda delincuencia atacando los bienes obtenidos u ocupados de forma ilícita.

Es un procedimiento de naturaleza civil, completamente independiente del proceso penal. Esto significa que el Estado puede retirar la propiedad de un bien incluso si la persona demandada no ha sido sentenciada penalmente o si el proceso penal sigue en curso. Se dirige diligentemente contra los activos (propiedades, vehículos, cuentas bancarias, empresas) y no como una pena contra el individuo.

Contrario a las mentiras emitidas por los narcoPRIANistas y sus comunicadores chayoteros que buscan confundir al pueblo para evitar que se les aplique esta norma, no procede ante cualquier falta. Se aplica únicamente cuando los bienes están relacionados con delitos específicos: (Delincuencia organizada, Secuestro, Narcotráfico, Trata de personas, Huachicol o Robo de hidrocarburos; Extorsión; Operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero; Corrupción, Enriquecimiento ilícito, Robo de vehículos y Delitos cometidos por servidores públicos sobre bienes del estado. No te creas que van a ir a quitarte tu casa…

Además, exclusivamente procede contra bienes producto del delito; instrumentos utilizados para cometerlo u ocultar esos actos ilícitos (casa de seguridad para secuestros o un inmueble rentado para vender drogas). También en los casos de que el valor de los bienes de origen ilícito haya sido ocultado o mezclado con objetos aparentemente lícitos. Siempre existe la excepción sí el titular del bien acredita que actuó con buena fe exenta de culpa.

Mucho se está promoviendo por todos los medios no chayoteros, el desafuero del dictador nacional del PRI, líder eterno de ese cartel que mezcla política y narcotráfico en sus acciones; y se sueña que, tras él, podrían venir otros legisladores que también gozan de ese privilegio de delinquir sin ser molestados, varios de la caterva blanquiazul. Todo eso es difícil considerando que aún quedan jueces venales que solicitan cohecho para expedir amparos amplios y liberar a los enviciados con el saqueo o evasión del erario.

Para mí, no basta la cárcel a esos individuos, durante su encierro estarían recibiendo privilegios adquiridos con lo saqueado, lo primero es “EXTINCIÓN DE DOMINIO” es decir, que se les prive de las riquezas mal habidas y se les deje en la pobreza que sufren millones de mexicanos, eso sería castigo infamante para sus gustos: andar en camión en lugar de carros de alta gama, comer y beber lo mismo que cualquier mexicano, no langosta/caviar y ni champagne o coñac; sufrir en sus habitaciones el terrible calor o frío de las casas humildes, no climas centrales; vestir prendas remendadas, ajustadas o flojas, no trajes hechos a la medida y oler a sudor natural tras arduas jornadas de trabajo, no a perfumes carísimos. Para mí, eso sería castigo justo y pleno. Además, sabrían que, en su círculo depravado, no existe amistad sincera, serían apestados por todo el pueblo.

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