Luis Alberto Vázquez Álvarez
¿La lealtad que ha sido comprada con dinero puede ser vencida por dinero. (Séneca)
A lo largo de la humana historia, abundan personajes que alcanzaron la gloria como héroes para posteriormente dar un giro radical actuando contra su patria y ser recordados como traidores.
Alcibíades (450–404 a.C.) Carismático general y político ateniense aclamado por sus discursos y talento táctico. Al ser acusado de impiedad huyó hacia Esparta y actuó militarmente contra Atenas; más tarde pactó con los persas según su conveniencia política. Fue ejecutado a flechazos en Frigia mientras estaba exiliado por sus enemigos espartanos.
Cayo Coriolano (Siglo V a.C.): Héroe militar romano consagrado tras liderar la toma la capital Volsca. Tras ser exiliado de Roma debido a su desprecio por la plebe, ofreció liderear militarmente a sus antiguos enemigos y marchar contra la misma Roma. Asesinado por los propios volscos cuando lo acusaron de traición linchándolo.
Benedict Arnold (1741-1801): General estadounidense destacado por sus brillantez estratégica y victorias cruciales contra los británicos. Resentido por la falta de reconocimiento, cambió de bando en 1780 para conspirar con las fuerzas británicas y entregar el fuerte de West Point. Murió en el exilio en Londres en 1801, debido a problemas de salud. Odiado como el mayor traidor en USA, mientras Inglaterra nunca le otorgó reconocimiento alguno.
No se confundan estas traiciones con los hechos de héroes que lucharon contra enemigos de su patria y luego combatieron a sus gobernantes tiranos con las armas en la mano, pero sin ir a buscar apoyo de potencias extranjeras para eliminar al enemigo interior: Caso preciso: Francisco Javier Mina (1789-1817).
Cuando 1808 Napoleón invadió España, Mina y miles de jóvenes hispanos lo combatieron y finalmente lograron expulsarlo. En 1812 se creó la constitución liberal de Cádiz que restringía el poder real y creaba las Cortes con representación ciudadana. Al regresar el rey Fernando VII en 1814, declaró nula la constitución y retomó el poder absoluto. Mina se rebeló defendiendo la soberanía popular, pero fracasó; por ello hubo de huir y tras conocer a Servando Teresa de Mier, decide seguir luchando en la Nueva España contra la dictadura del soberano absolutista. Mina jamás intentó pedir a Francia, USA o a Inglaterra que intervinieran en España para derrocar al Rey, Lucho con lealtad a su patria y honestidad a sus ideales.
Un caso que la historia mexicana tiene aún en deuda es Miguel Miramón (1832-1867). En 1847, siendo alumno del Colegio Militar, combatió contra la invasión estadounidense en la Batalla de Chapultepec; fue herido y tomado prisionero por las tropas gringas. En su momento fue considerado uno de los Niños Héroes; al igual que los otros seis que hace unos días conmemoramos.
Durante la guerra de Reforma (1858-1860) fue un destacado general y la figura militar más prominente del bando conservador. Conocido popularmente como «El Joven Macabeo» por sus victorias bélicas, ha sido el presidente más joven en la historia de México, (26 años). Derrotado por las fuerzas liberales en la Batalla de Calpulalpan (1860), Miramón huyó a Europa. Buscó apoyo militar para derrotar a Juárez y suprimir la reforma. Regresó a México apoyando militarmente al Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Derrotado en Querétaro, fue fusilado el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas. El emperador Maximiliano le cedió el lugar de honor al centro del pelotón en reconocimiento a su valor.
Desafortunadamente, nunca se le reconoció su heroísmo en Chapultepec, tal vez ello le hubiese librado del fusilamiento, aunque no habría columna a su nombre en el monumento a los niños héroes.
¿Si Miramón fue fusilado con ese pasado heroico, qué debemos esperar de expresidentes que destruyeron y vendieron al país y hoy siguen pidiendo que nos invadan los gringos?
¿Y de líderes políticos narcosaqueadores vendepatria que ahora andan ofreciéndola en Estados Unidos y Europa?; se dicen perseguidos políticos, pero son amos del cartel inmobiliario y gobernadores PRIANistas huachicoleros que edifican su mausoleo partidista.
Hoy las traiciones no se pagan con sangre en el Cerro de las Campanas, sino con preferencias en las encuestas y votos en las urnas y los chayoteros mediáticos, así como sus pasquines y noticieros radiotelevisivos inmundos son auténticas “especies en extinción”.







