sábado 13, junio, 2026

A falta de Educación Vial existen siniestros diarios en La Laguna

“Todos somos esclavos de nuestra imprudencia”. Thomas Mann

Jesús M. Moreno Mejía

            Diariamente ocurren percances viales en Torreón, incluyendo a las ciudades conurbadas de la Región Lagunera, con un considerable número de personas muertas y/o lesionadas, así como daños materiales que podían haberse evitado si contáramos con una auténtica educación vial y no con un simple “hay sé va” desde el momento en que alguien sale a la vía pública a bordo de un vehículo.

Al momento de redactar esta colaboración, el número de fallecidos se contabilizaba en una veintena de personas en estos últimos meses a causa de algún trágico percance en la vía pública, y todo por no haber respetado el reglamento de tránsito municipal.

En Torreón se tienen contabilizados 16 motociclistas muertos en lo que va del año hasta mediados de mayo, si bien habría que sumar el número de conductores de ese peligroso vehículo en los municipios de Gómez Palacio y Lerdo, Durango, así como en Matamoros, San Pedro y Francisco I.  Madero, Coahuila, que constituyen la Comarca Lagunera.

El cálculo de 20 fue fácilmente superado, si tomamos en cuenta que en tan sólo tres días de un fin de semana fallecieron seis motociclistas en La Laguna, como consecuencia de un percance vial.

Las estadísticas pertenecen a la Dirección de Tránsito y Vialidad de Torreón y de algunos de los municipios anteriormente citados, donde a diario se registran accidentes de todo tipo (choque, exceso de velocidad, etcétera), pero manteniéndose los motociclistas como el grupo de mayor número de decesos.

Los siniestros no disminuyen, pues los ocurridos en los primeros cinco meses de este año y los de 2025, son muy similares y siempre relacionados con los factores de exceso de velocidad, la falta de protección y la imprudencia del conductor (sea motociclista, automovilista o chofer).

 Quienes manejamos un vehículo en la Comarca Lagunera carecemos de una efectiva Educación Vial, pues es normal ver a quienes están a cargo de un vehículo automotor tomamos decisiones individualistas, sin tomar en cuenta factores como la precaución, exceso de velocidad, señalamientos viales e incluso respeto al peatón, incluyendo normas de cortesía cuando se conduce por calles y avenidas.

Escuché decir a alguien en relación a lo anteriormente expuesto: “Lo que sucede es que vivimos en donde cada quien hace lo que le da la gana, sin tomar en cuenta a los demás”, y es cierto, se carece de educación vial y responsabilidad civil.

Alguien más añadía: “Cierto, hacemos lo que nos parece en materia de manejo de un vehículo, sin tomar en cuenta lo básico del Reglamento de Tránsito, pero si vamos al vecino país del norte allá si nos comportamos con decencia a sabiendas que habrán de multarnos e incluso detenernos”.

Quienes han tenido la oportunidad de ir Chihuahua, allá se maneja un vehículo con responsabilidad y cortesía. Por ejemplo, en un crucero sin un semáforo que controle el paso de los vehículos, rige la norma de la cortesía: “Uno y luego otro”, (aunque dicen que existe la excepción de la regla en Ciudad Juárez, pues allá se fueron a vivir muchos laguneros), en cambio por acá en un crucero se aplica el primero yo paso, aunque no tenga derecho hacerlo.

También es normal ver como se desplazan en la vía pública algunos conductores irresponsables, que rebasan a vehículos que van delante, por la derecha (que está prohibido hacerlo) y hasta por la izquierda, sin importar dar el “cerrón” a los que transitan correctamente.

Existen vanas campañas de educación vial y hasta un parque escolar didáctico para la enseñanza de conducirse correctamente en la vía pública, pero en la realidad, para nada se pone en práctica, pues la mayoría parece ignorar los principios básicos del reglamento de tránsito, comenzando con algunos padres de familia, quienes al manejar su vehículo ponen el mal ejemplo a sus hijos.

A propósito, existen señalamientos en lugares públicos destinados exclusivamente para personas con discapacidad y mujeres embarazadas, que muy poca gente respeta y que la autoridad tolera.

El tema da para más, sobre todo en materia de accidentes fatales en la vía pública, pero desde aquí dejamos la inquietud para que nuestros amables lectores hagan conciencia de que debemos respetar las normas de vialidad, y sobre todo, conducir con civilidad.

¡Hasta la próxima!

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