Una reforma electoral deseada solo por el Gobierno
El ‘adelanto’ de reforma electoral presentado esta semana confirmó las sospechas: estamos ante el intento de asalto final del orden democrático por parte de un partido -Morena- cuyos regentes tardaron muy poco en enseñar el cobre
Carlos Arredondo Sibaja
Medio año después de haber encargado al otrora apasionado defensor de las formas democráticas, Pablo Gómez, la realización de una serie de trabajos para integrar una propuesta de reforma electoral, el miércoles pasado la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer los detalles gruesos de la misma.
Es importante hacer énfasis en el señalamiento anterior: solo conocemos los detalles gruesos del planteamiento; no la propuesta concreta de reforma. Y esto es así porque la titular del Ejecutivo no ha enviado el documento con el texto completo de la iniciativa al Poder Legislativo. La idea, todo indica, es provocar una discusión solamente en torno a los aspectos “convenientes” para el partido en el poder.
No es un detalle nimio. Cuando se socializan los documentos completos, la lectura se centra en la denominada “letra pequeña”, en las trampas escondidas entre la catarata de cuartillas. Pero ahora estamos en el momento del “debate guiado”, de la discusión “orientada” desde el poder.
La apuesta, puede adivinarse, es por instalar como eje central de la discusión una idea básica: “Se trata de acabar con los plurinominales”. Pero no ocurrirá tal. Y no solamente por tratarse de un planteamiento falso, sino por otra razón mucho más poderosa: estamos ante una propuesta de reforma cuyo contenido es respaldado solo por un partido: ¡el del Gobierno!
Nadie más, ni siquiera los “aliados” de Morena -los esperpénticos PT y PVEM- están de acuerdo con ella y varias de sus figuras más relevantes han anunciado su rechazo en la tribuna parlamentaria. La renuencia de los partidos subsidiarios de Morena podría implicar incluso el fracaso de la propuesta en el Congreso, pues sin sus votos no alcanza para reformar la Constitución.
Ante tal escenario, la presidenta Sheinbaum ha doblado la apuesta: “…pues, ellos (los aliados renuentes) tienen derecho a no estar de acuerdo, pero también la gente va a saber quién defiende las famosas ‘listas de pluris’ y quién no…”, dijo la mandataria en la mañanera del jueves pasado.
La puesta quedó así nítidamente dibujada: la idea es instalar en el ideario colectivo un falso dilema: esta historia se trata de la disputa entre quienes defienden el privilegio de las listas pluris y “quienes queremos devolverle el poder al pueblo”.
Es una engañifa muy chafa y por ello se va a desmoronar de forma rápida en cuanto se conozca el texto completo de la reforma. ¿Cómo así? Pues muy simple: en cuanto tengamos a la mano el documento completo van a aflorar todas las trampas mediante las cuales el morenismo buscará asegurarse el triunfo electoral de forma ventajosa y, de paso, deshacerse de la oposición… incluidos sus actuales socios.
No hace falta ser muy perspicaz para anticiparse a los hechos: la discusión boba sobre “pluris o no pluris” va a ser superada -a velocidad warp- por las realmente relevantes: el desmantelamiento de la autoridad electoral; la pretensión de suprimir el programa de resultados electorales preliminares (PREP), la disminución al papel de parias del resto de los partidos…
Y se puede anticipar porque, como ya dijimos, estamos ante una propuesta de reforma electoral absolutamente disfuncional en el mundo democrático: una propuesta cuyo contenido solamente está inspirado en la ambición del grupo gobernante de perpetuarse en el poder a cualquier costo.
ARISTAS
Algo está muy mal en nuestro país cuando la posibilidad de impedir el último asalto a las instituciones democráticas ha quedado en manos de dos grupos de individuos carentes de virtud y moralmente contrahechos: quienes regentean los partidos del Trabajo y Verde Ecologista.
Pero esa es la realidad de nuestros días: solamente los afanes filibusteros de quienes integran esos dos partidos pueden salvarnos de dar un paso al frente cuando ya hemos llegado al borde del precipicio.
¡Feliz fin de semana!
@sibaja3
carredondo@vanguardia.com.mx








