sábado 15, agosto, 2026

PORTAL

Andy López Beltrán: la pataleta del junior ‘izquierdista’

La carta de Andy a Trump exhibe de cuerpo completo al clan lopezobradorista: se trata de una casta desprovista de las más elementales luces intelectuales, lo cual explica fácil y plenamente su paso de la génesis a la decadencia, sin esplendor posible

Carlos Arredondo Sibaja

Si no fuera trágico sería cómico.

Me refiero, desde luego, a la “carta” presuntamente remitida por Andy -ya sé: no le gusta el mote, pero pues…- López Beltrán al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con motivo de la cancelación de su visa para ir de shopping a la fifth avenue y veranear en Malibú.

El periodista Ciro Gómez Leyva califico ayer la misiva con un adjetivo imposible de superar: “delirante”.

Y, en efecto, eso es. Se trata de un texto delirante redactado por un individuo cuyos alcances intelectuales, tal como ocurre con su progenitor, son realmente limitados. No hay ideas en las tres cuartillas colgadas de las redes sociales del primer junior de la cuatroté… solo ocurrencias.

Igualito al papá.

Y tampoco podría esperarse otra cosa… de tal palo, tal astilla, dice con sabiduría la voz popular.

El texto completo es un batiburrillo clásico del sello de la familia… me disculpo con la feligresía obradoriana por el uso de términos lejanos a su léxico, pero se trata justamente de eso: de dejar constancia de las escasas luces intelectuales de los principales integrantes de la familia López Beltrán… y de quienes los siguen como zombies.

La “carta” no tiene pies ni cabeza. Es una colección de incoherencias cuyo arranque anticipa el despeñadero: “me dirijo a usted con el respeto que me merece en lo personal y por su investidura…”. O sea, el consabido, sobado y bobalicón “con todo respeto”, usado por nuestro Perseo de Pantano, antes de proceder a mentarle la madre al interlocutor.

No hay ni siquiera un gramo de imaginación en el texto. Ya no digamos una comprensión mínima de la sintaxis del español, un uso adecuado de los adjetivos o una muestra de pericia para insultar… ya no digamos con elegancia, porque sería mucho pedir, ¡por lo menos para insultar en serio!

El muchacho este, como diría cualquier clásico de barrio, no trae ni sal pa’l aguacate… pero pues es el hijo de papi… el heredero del Hijo Pródigo de Macuspana… la esperanza del morenismo para el futuro… el nuevo ayatolá del culto obradoriano.

“Claro está, señor Presidente, que no me causa ningún problema no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar, inconformidad social y tristeza…”, afirma con gallardía el junior tabasqueño en el segundo párrafo de la segunda hoja de su “carta a Trump”.

Pero solo para enseguida precisar lo verdaderamente importante: “…puedo esperar a que las cosas cambien y existan circunstancias favorables como cuando gobernaron Abraham Lincoln y Franklin Delano Roosevelt…”

O sea… no me importa la visa… ¡pero quiero recuperarla!

Luego viene el delirio… “me gustaría conocer su opinión sobre mi caso y ojalá no lo tome como un desafío…”. Acto seguido le formula a Trump un par de preguntas inspiradas, no cabe duda, en el más profundo de los tercermundismos cuatroteros: ¡le pregunta si está enterado de su caso!

Y para seguir, el paroxismo absoluto: si Trump no está enterado de su caso entonces, de acuerdo con su lógica de junior región 4, sólo cabe una pregunta: “¿por qué no destituye a (Marco) Rubio y (Christopher) Landau?”.

Al final, la historia da un giro de 180 grados para instalarse en eso a lo cual la raza no duda en calificar de “ternurita”: “espero su respuesta para también saber a qué atenernos, lo cual siempre se agradece…”

Para también “saber a qué atenernos”… pues por lo pronto, habrías de atenerte a no tener visa, mi rey… no está tan complicado de entender. ¿O sí?

Lo dicho pues: si no fuera trágico, sería cómico.

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

Compartir en: