Ministros ‘del pueblo’: más pronto cae un hablador…
El morenismo encaramado al poder lo ha dejado claro una, y otra, y otra vez: poseen exactamente el mismo apetito por los excesos mostrado por los priistas, a quienes dicen detestar, pero de los cuales han copiado todos los vicios y mañas
Carlos Arredondo Sibaja
Lo dejamos por escrito en este espacio el pasado 5 de septiembre, a propósito de la asunción de los nuevos integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del discurso pronunciado con ese motivo por el ministro Presidente, Hugo Aguilar Ortiz:
“Si uno ignora por completo el contexto y se concentra únicamente en las palabras pronunciadas desde el atril, el discurso resulta, sin lugar a dudas, una pieza de exquisita retórica; un ejemplo magnífico de cómo plantarse ante un momento de inflexión de la historia; una colección de frases dignas de la inmortalidad en bronce”.
En atención al escándalo del momento, van algunos párrafos de muestra sobre lo dicho el 1 de septiembre por Aguilar, al asumir la presidencia del máximo tribunal del país:
“En austeridad, transparencia y combate a la corrupción, los pueblos y el pueblo de México exige un Poder Judicial austero y honesto. No puede haber justicia con privilegios. Por ello, implementaremos un plan de austeridad que, entre otros, contemple los siguientes aspectos…
“…solicitaremos que se eliminen… apoyos que generan gastos excesivos al presupuesto autorizado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Impulsaremos la eliminación de los excesos administrativos y gastos superfluos… se mantendrá lo estrictamente indispensable para el óptimo funcionamiento de la Suprema Corte”.
Luego precisó cuál es el concepto de austeridad con el cual se comprometían quienes llegaron al cargo, por primera vez, ¡por mandato del pueblo!:
“La austeridad no implicará recortar la calidad de la justicia ni condenar a los tribunales a la precariedad. Austeridad significa erradicar el dispendio, los privilegios indebidos y el nepotismo, para que cada recurso público se destine ahí, donde más se necesita: a fortalecer juzgados, modernizar procesos, capacitar personal y garantizar que la justicia llegue muy muy lejos”.
Pero apenas 143 días después, el pasado 22 de enero, todo el discurso se fue al caño: ese día, el periódico La Jornada publicó una nota bajo el título “compra SCJN camionetas de hasta 1.7 millones para cada ministro, por seguridad” en la cual se daba cuenta de un hecho “imposible” en el universo cuatroté: los nueve ministros de la Corte habían sido obsequiados con un vehículo de lujo cuyo costo, ya con el blindaje incluido, ronda los 2.5 millones de pesos.
Ese mismo día, la Corte salió a “explicar” el asunto señalando un par de cositas muy entendibles, a través de una “tarjeta informativa”:
Primero, pues la legalidad ante todo… “La Suprema Corte de Justicia de la Nación informa que dicha renovación (vehicular) se realizó en estricto apego a la normatividad interna vigente emitida en 2019…”.
El apego a la legalidad se refuerza, además, con “opiniones técnicas emitidas por autoridades federales, concluyéndose que las unidades en uso ya no cumplían con los estándares adecuados de seguridad, por lo que su continuidad comprometería su operación. La adquisición de los nuevos vehículos responde, por tanto, a criterios de prevención, seguridad institucional y no a consideraciones discrecionales”.
¡Porque la austeridad, pues no está reñida con el lujo!
Como era de esperarse, el escándalo estalló. Y aún cuando la propia presidenta Sheinbaum se atravesó para defender a sus muchaches, pues terminó naufragando en el lodazal creado por los indecentes apetitos de quienes, ha quedado absolutamente claro, son solo un atado de deslenguados.
Y como el vendaval no amainó, pues ahora ya se echaron para atrás, aunque sin mucho arrepentimiento pues, siguiendo la línea de su tlatoani, López Obrador, el ministro Presidente recurrió al sobado discurso de “antes había más excesos y nadie decía nada”.
Lo dicho pues: en efecto, la clase política morenista hoy en el poder no es igual a la clase priista a la cual “echaron” del poder… ¡son peores! pues los superan en ambición, vulgaridad y descaro.
¡Feliz fin de semana!
@sibaja3
carredondo@vanguardia.com.mx







