Claudia Sheinbaum y la ritualidad (priista) del poder
La presidenta Claudia Sheinbaum, a diferencia de muchos en Morena, nunca militó en el PRI. Sin embargo, en las últimas horas nos ha dado un ejemplo monumental de cómo la ritualidad del poder inventada por el tricolor constituye su brújula particular
Carlos Arredondo Sibaja
En la entrega anterior de este espacio comentamos cómo la ritualidad del poder, es decir, el conjunto de ceremonias, símbolos, protocolos y actos a través de los cuales nuestros gobernantes despliegan su actividad, fue inventada en México por el PRI… cuyo manual ha sido copiado puntualmente por los políticos de todos los signos ideológicos.
Así, los usos y costumbres del poder -catálogo en el cual van incluidos los vicios, los excesos y las perversiones, desde luego- son hoy exactamente los mismos de antaño. No existe diferencia esencial, más allá de algún matiz discursivo menor, entre la indecencia tricolor de antaño y la obscenidad actual… de todos.
El régimen tricolor inventó, por ejemplo, la centralización del poder, la cual se traduce en un hecho puntual: quien ocupa la Presidencia de la República -o una gubernatura, o la posición de alcalde- tiene la libertad de actuar como si de un monarca se tratara. De allí el parafraseo de la expresión comúnmente -y de forma errónea- atribuida al texto bíblico: “no se mueve la hoja de un árbol si no es por la voluntad del Presidente”.
Todo político mexicano, actuando como opositor, se ha desgarrado en múltiples ocasiones las vestiduras ante tal realidad… solo para entregarse a la práctica despótica del poder en cuanto tiene la oportunidad de ejercerlo.
Otro ejemplo de la ritualidad inventada por el PRI es el relativo al requisito fundamental para acceder a un cargo de relevancia en la estructura gubernamental: “tener la confianza” de quien ocupa la titularidad del Poder Ejecutivo… ser “su gente”.
No es -nunca ha sido- un asunto de capacidad, de talento, de experiencia. El expresidente Andrés Manuel López Obrador lo dijo sin tapujos y con todas sus letras en su conferencia de prensa del 24 de septiembre de 2020: quien aspirara a formar parte de su gobierno debía garantizar “lealtad a ciegas”. Ya antes había señalado cómo, en su concepto, para ejercer un cargo en el servicio público se necesitaba apenas un 10 por ciento de experiencia.
Los dos elementos señalados se han conjugado en un ejemplo monumental de cómo la ritualidad priista sigue gozando hoy de cabal salud, aun cuando no sea ya el PRI -formalmente- el partido en el poder: el “retiro” de Alejandro Gertz Manero de la titularidad de la Fiscalía General de la República.
Titular de un órgano “autónomo” -así diseñado, por cierto, a exigencia del propio Morena- Gertz Manero decidió catafixear su posición por una embajada “en un país amigo”… a invitación de la Presidenta de la República.
En la narrativa oficial de los hechos, Gertz “decidió voluntariamente” dejar de ejercer su cargo actual, a pesar de contar con un mandato, derivado de su selección por parte del Senado de la República, cuya conclusión ocurriría hasta enero del año 2028. Pero la realidad la deduce cualquiera con un mínimo de esfuerzo: el hoy exfiscal fue “echado” porque la presidenta Claudia Sheinbaum “necesita alguien de su confianza en esa posición”.
Nada importa, desde luego, la postura “histórica” de Morena cuyos representantes, en su momento, demandaron el diseño “autónomo” de la antes Procuraduría, con un propósito especifico: impedir al Presidente en turno designar y renovar a capricho a su titular y, de esta forma, convertir a la institución en una auténtica garante de la procuración de justicia.
El gran gurú del management, Peter Drucker, lo dijo con particular elegancia y economía de lenguaje: “la cultura, independientemente de cómo se defina, es singularmente persistente”. El austriaco se refería a la cultura de las empresas, pero sin duda la expresión es extrapolable a la actividad política.
Así, con todo y no haber militado nunca en el PRI, lo cual en teoría debe ser considerada una de sus virtudes, la presidenta Sheinbaum nos ha dado en las últimas horas una muestra monumental de cómo la cultura política diseñada por el PRI sigue siendo la pauta de conducta de nuestros días.
¡Feliz fin de semana!
@sibaja3
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