MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
Colombia, el espejo de Morena
Como una aplanadora sobre cascarones de huevo, avanza implacable la derecha en Latinoamérica, ofreciendo a Morena en México la posibilidad de verse en ese espejo, por si quiere corregir el rumbo o esperar un final anticipado.
Así es mis queridos boes, el fin de semana fue Colombia, unos días antes había sido Perú, pero en el último año la derecha ya había ganado Chile, Ecuador, Bolivia, Honduras y Costa Rica.
Pero la gran pregunta es ¿por qué ha perdido casi todo la izquierda en el continente?
Hay respuestas rápidas, respuestas fáciles, mentiras piadosas y justificaciones sin argumento.
La realidad es que la izquierda de GUSTAVO PETRO, de Colombia, como las del resto de los países en los que ha sucumbido en las urnas contra la derecha, han ofrecido las soluciones a todo y han dado respuestas a nada.
Si, como en el México de la 4T, PETRO y el resto de los populistas de la izquierda latinoamericana han ofrecido acabar con la violencia de sus naciones, borrar las brechas de la desigualdad, sacar de la pobreza a millones y gobernar sin mentir, sin robar y sin traicionar… ¿les suena?
Y desde luego, allá y acullá, como en México desde que llegó la 4T, la entrega de dádivas a diestra y siniestra, disfrazadas de programas sociales fue la clave del control electoral que funcionó un tiempo, pero que ya terminó, por lo menos en aquellos lugares.
Porque sucede que los programas sociales, es decir la entrega de dinero, no termina con la pobreza, no genera riqueza y a mediano plazo lo que ocasiona son países más pobres, con gente que no produce, que se acostumbra al asistencialismo y eso termina por quebrar naciones enteras… Cuba por ejemplo, Venezuela otro ejemplo.
Ocurre por lo tanto, que los países se van quedando sin dinero, porque la gran mayoría se usan para las dádivas, para el clientelismo electoral, para el manejo de las masas y dejan de invertir en infraestructura, en salud, en educación y con todo ello viene la pauperización.
Los pobres a los que les llega un poco de dinero ‘regalado’ cada mes o dos, se enferman y van a hospitales donde no hay ni algodón, menos quirófanos, quimioterapias, especialistas.
Los pocos pesos que se les regala no cubren ni una gripa agravada, porque en el peor de los casos, no hay dinero para medicamentos y la mayoría de las veces aunque hubiera, no hay con que comprarlos.
Entonces el agradecimiento, el control de las masas se comienza a convertir en mentadas de madre tumultuosas, en enojo colectivo, en desesperanza.
Si, la derecha ha ganado en América Latina, porque las izquierdas dijeron mientras polarizaban, que iban a ser diferentes, que harían el gran cambio, pero en la mayoría de los países, (ojo en México), han resultado peores que la derecha a la que derrotaron convirtiéndola del enemigo a erradicar a la nueva esperanza.
Porque donde la izquierda ya perdió, saltaron a la luz pública escandalosos actos de corrupción, algo así como el de Segalmex en México, como el del huachicol fiscal, como el del Tren Maya, el Transismico y tantos más que en nuestra patria amenazan a la 4T con cobrarle factura.
Si a todo eso se suma que los que prometieron acabar con la desigualdad, tumbar a la elite de millonarios y procurar un reparto justo de la riqueza se convirtieron en los nuevos ricos del país, el coctel contra la izquierda se completa.
Porque los hijos de NICOLÁS MADURO, los de PETRO y compañía hoy son como los de AMLO juniors acaudalados, que viajan por el mundo, que comen bisteces de 1 mil dólares y se codean con los que antes condenaron.
Por eso la izquierda ha perdido, pero claro, la respuesta fácil, el argumento para justificar el fracaso es la injerencia de Estados Unidos y DONALD TRUMP en los comicios latinoamericanos.
Curiosamente se habla de injerencismo hasta que los conteos electorales dan por perdidos a los candidatos de izquierda.
Para allá parece que va México, para allá parece que apunta la narrativa de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM y Morena que insisten en que Estados Unidos quiere convertirse en el único elector en México.
Preparan la justificación de lo que puede ser una derrota en el 2027 y luego en el 2030.
La izquierda en Latinoamérica es incapaz de tener un solo momento de autocrítica, de revisión, de reconsideración, en México está destinada al mismo futuro que en Perú, Colombia y el resto, porque el pueblo al que llaman bueno, tal vez lo sea, pero no es tonto.







