MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
De sillas y elucubraciones
¿En verdad creen que la presidenta CLAUDIA SHEIMBAUM quiso decir todo lo que se ha dicho cuando invitó al presidium a CARLOS PEÑA en su evento de Reynosa?, ¿Quién es tan poderoso como para leerle la mente? y más preguntas me han saltado ante la andanada de análisis sobre la subida de una simple silla y un simplísimo alcalde como es el hijo de MAKI ORTIZ al templete este fin de semana.
Así es mis queridos boes, desde mi nada humilde punto de vista, la acción de SHEIMBAUM es más una anécdota que una declaración política futurista como la mayoría ha querido interpretar.
De entrada diría que el hecho de que CARLOS PEÑA no estuviera de entrada en el presidium, siendo el alcalde del pueblo, si nos ceñimos al protocolo, pues es una falla del equipo de LOGÍSTICA del gobernador. Que al Makito no lo quieran en el gabinete estatal, es cosa secundaria, porque el evento de la gira presidencial debe regirse bajo el manual, sin motivaciones locales.
Dicho eso, retomo mi reflexión sobre el exceso de ‘análisis’ que se le ha dado entre la comentocracia estatal, a un hecho que insisto es más anecdótico que otra cosa.
Y es que hoy ya hay versiones tan contundentes como que: SHEIMBAUM ha dejado claro que gobernador no pone gobernador, que en el juego de las sillas ella es la que manda, que en política la forma es fondo, que la mujer que manda en Palacio Nacional (no me queda claro que lo haga en todo el país) vino a Tamaulipas y dio un manotazo, que puso en su lugar al gobernador y demás, para mi elucubraciones, más bien motivadas por la posición de cada quien en el padrón de proveedores de comunicación social.
Va mi elucubración por supuesto: CLAUDIA SHEIMBAUM en el templete, enfoca la mirada, ve al cuasi fallido alcalde de Reynosa entre el público y se dice: ah chingao, ese es el alcalde (capaz que ni recuerda como se llama) y dice oye invítenlo a subir.
Claro, ni modo que le digan que no, trepan la silla y luego trepan al presidente municipal, ahí al final, todo mientras hablaba AMÉRICO VILLARREAL.
Es mi versión, sin sobre análisis, sin el apasionamiento que provocan los dineros, sin la frustración de estar o no estar.
Porque de otra forma, con la mayoría del resto de las interpretaciones, tendríamos que estar hablando hoy de que el Makito es el Super Star que no es, que después del ‘manotazo’ de la presidenta hay que verlo como aspirante a la gubernatura, tan descabellado que se lee, que su mamá lleva mano rumbo al 2028, lo que tampoco es.
Porque, reitero, la anécdota no pasó más allá de trepar una silla y un alcalde gris, poco popular y ausente la mayor parte del tiempo de Reynosa.
Tan creo que es como me imagino, que les pregunto: ¿A poco CLAUDIA SHEIMBAUM, la presidenta de los morenos y los que no lo somos, pero nos la endilgaron como tal, con todo el poder que maneja, NECESITA mandar una señal con una mugre silla y un pobre alcalde como Makito?
Pues no, con todo el poder que se carga, la señora cualquier día dice o manda decir con todas sus letras: Yo pondré candidato o candidata, Yo decido quien se sube y quien no en mis eventos y lo que se le hinche la gana. Sin necesidad de que la comunidad comentocrática tengamos que estar analizando, interpretando, elucubrando pues.
Olga Sosa y Carmen Lilia; cuestión de estilos…
Algo que ha quedado claro en la gira de SHEIMBAUM por Tamaulipas, que incluyó a Tampico, Reynosa y concluyó en Nuevo Laredo es la diferencia de estilos entre las mujeres que desde las huestes de Morena y aliados se perfilan para pelear por la candidatura a la gubernatura en el 2028.
La ausente en toda la gira: TANIA CONTRERAS, la presidenta del Supremo Tribunal de Justicia a la que no se le vio robando cámara como lo hace un día sí y otro también en los eventos estatales.
El ‘protagonismo’ fallido y hasta patético de OLGA SOSA, la senadora de los huachicoleros, que tras las vallas a grito estridente y tendido buscó una selfie con SHEIMBAUM para intentar hacer creer en sus redes sociales la ‘excelente’ relación con la mandataria
Y el caso de CARMEN LILIA CANTUROSAS, alcaldesa de Nuevo Laredo, sobria, sin aspavientos, que fue captada en abrazo con la presidenta.
Mientras OLGA SOSA gritaba por la foto, CARMEN LILIA hablaba en secreto con SHEINBAUM, mientras la del sur mendigaba una foto tras las vallas que la separaban el templete de la presidenta y ella, la del norte caminaba pausada, cercana y en confianza con la inquilina de Palacio Nacional… señales, o no señales, es lo que ocurrió, sin mayor interpretación.







