lunes 26, enero, 2026

No nos moverán

(¿Qué significa el 2 de octubre de 68 en tu vida?)

Raúl Adalid Sainz

¿Qué persigue Socorro? ¿Qué herida busca cerrar con una obsesiva venganza? Con la dignidad basada en el ojo por ojo y diente por diente.

¡Sí, dos de octubre no se olvida! Es la roca que se estrella contra el muro. Es el grito ante el silencio impune de los años.

Socorro es la mujer que no olvida el asesinato vil de su hermano en Tlatelolco en aquel infausto 1968. Pero carga una pesada culpa de no escuchar y abrir aquella puerta que hubiera dado protección a su hermano.

«No nos moverán», es una película de redención humana a aquellos sucesos que siguen en dolor en una plaza de la Unidad Tlatelolco. ¿Hay perdón en la película hacia el hecho? No, no hay olvido. Hay un soltar, y el esperar que el castigo llegue un día. Que el orden cósmico, como en la tragedia griega, restaure en salud el curso de vida.

La película del talentoso director Pierre Saint Martin Castellanos, ofrece la necesidad de paz para los familiares de las víctimas ultrajadas. Son almas de palomas que esperan en Esperanza, con mayúscula, la redención de vida. Para ellos y para México que sigue violentado por el interés malsano. La película ofrece miles de lecturas por ser una herida toral en nuestro país.

El espectador reflexiona, se cuestiona, quizá obtiene respuestas. Lo valioso está en la pregunta misma. Esto se logra por un espléndido guion, esqueleto vital de la película, logrado por Iker Compeán Leroux, y el propio director, Pierre Saint- Martin. Gente joven con una posición a un tema fundamental de nuestro país. La fotografía en blanco y negro de César Gutiérrez Miranda, es un brillante lienzo cinematográfico, es el reflejo del alma y pensamiento de Socorro. Es el blanco y negro que pervive en la Unidad Tlatelolco y en la sangre derramada de nuestro México.

Mención aparte merece el trabajo actoral de mi querida Luisa Huertas, interpretando a la abogada Socorro. Comprometida hasta la médula en el vivir conductual de su personaje. Luisa construye, toma posición, palpa el corazón cotidiano de su personaje y vive una peripecia final. Una toma de conciencia que devuelve su paz, y la de aquellos que fueron mancillados, así como la de los familiares. Al menos así lo propone el final de la película. Así lo quise ver yo. Paz necesaria sin olvido.

Estupendo trabajo de todos los componentes de esta valiosa película. ¿Qué revela el 2 de octubre, visto a la luz de nuestro presente? «No nos moverán», toma una posición importante que invita al espectador a un sitio de cuestionamiento.

¡Gracias a «No nos moverán», seremos no una roca estrellada contra el muro!

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

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