Jesús Vázquez Trujillo
La Recuperación de Puebla

Para el año de 1867, el imperio de Maximiliano estaba prácticamente derrotado, pues las tropas francesas, comandadas por el mariscal Bazaine, habían comenzado a evacuar escalonadamente el territorio mexicano desde 1866, todo esto a escondidas del Archiduque.
Por lo que éste tuvo que solicitar la ayuda de los generales conservadores, a los que otrora había defraudado y despreciado, formando un ejército imperial totalmente mexicano, comandado por los generales Tomás Mejía y Miguel Miramón, quien acababa de regresar a México de París, a donde había sido enviado so pretexto de estudiar tácticas militares.
Al imperio solo le quedaban cuatro ciudades importantes bajo su control, México, Querétaro, Puebla y Veracruz. Maximiliano preguntó a sus generales, cuál era el mejor punto para organizar la defensa de su agonizante imperio, Tomás Mejía sugirió la ciudad de Santiago de Querétaro.
A lo que Maximiliano accedió, pues a fin de cuentas los que sabían de estrategias militares eran ellos.
Sin embargo, esto fue un error, ya que, por su constitución orográfica, Querétaro resultó una “ratonera” serrana, además de que las tropas republicanas comandadas por los generales Mariano Escobedo y Ramón Corona, pudieron poner a la ciudad en estado de sitio sin ningún problema.
Cortándoles el agua, y racionándoles los alimentos para forzar su rendición, ya fuera por sed o hambre, además la salud del emperador estaba sumamente deteriorada, padecía una diarrea crónica, la cual su médico personal, el galeno Samuel Bach era incapaz de curar.
Ante tan desesperante situación, el general Leonardo Márquez le solicitó a Maximiliano permiso para ir a la ciudad de México, por tropas, pertrechos y parque para tratar de romper el sitio impuesto por los generales republicanos.
Aunque era algo arriesgado, pero sabiendo que tal vez esa era la única solución, Maximiliano le dio su venia al “Tigre de Tacubaya”, deseándole éxito en su misión.
Una vez en la capital, Márquez consiguió los refuerzos, sin embargo, cuando regresaba a Querétaro, se entera de que el general Porfirio Díaz ha recuperado la ciudad de Puebla, y estúpidamente Márquez decide ir a arrebatársela, sacrificando los refuerzos que debía emplear en la defensa de Querétaro.
Mientras tanto en Puebla, Porfirio Díaz se entera de que Leonardo Márquez se dirige a recuperar la plaza, por lo que le ordena al coronel Alfonso Alanes que vaya a hacerle frente y lo derrote sea como sea, aún a costa de su vida y la de sus soldados.
Finalmente, el coronel Alanes derrota definitivamente a Márquez, a las 03:00 am del 2 de abril, cuyos refuerzos ya no podrían llegar a Querétaro, lo que significó la derrota definitiva del imperio, el 15 de mayo de 1867.
El victorioso general Porfirio Díaz comienza a ejecutar una serie de indultos para los generales imperialistas, perdonándoles la vida, desobedeciendo al presidente Benito Juárez, quien le había ordenado que fusilara a todos los generales traidores, sobre todo a Leonardo Márquez, que debía las muertes de Melchor Ocampo, Leandro Valle, Santos Degollado e Ignacio Comonfort.
Sin embargo, Porfirio Díaz creyó que ganaba más perdonando, que, fusilando, por eso permitió que el general Márquez huyera a La Habana.
En esa batalla, dos de los generales de confianza de Díaz fueron heridos de gravedad y mutilados, Manuel González Flores, y Carlos Pacheco Villalobos, González perdió el brazo derecho y Pacheco la pierna y el brazo derecho, además del ojo izquierdo.







