jueves 8, enero, 2026

Lo que dejó 2025 y lo que esperamos del nuevo año

Jesús M. Moreno Mejía

“La esperanza es el sueño
del hombre despierto.”
Aristóteles

Terminó un año más en nuestra existencia, que para algunos significó logros y felicidad, pero para otros fue una etapa de insatisfacciones y por lo tanto de tristezas.

Lo anterior puede ser visto visto desde un punto de vista muy particular, sin embargo si deseamos ver lo vivido a nivel nacional e incluso internacional, para una gran mayoría significó un año de preocupaciones, especialmente por los altos
niveles de inseguridad que se viven en el país y en el mundo entero.

Según reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las ciudades con una mayor percepción de inseguridad en México, son: Culiacán, Sinaloa, con un 90.8 %. Ecatepec, Edo. de México, un 90.7 %. Uruapan, Michoacán, 89.5 %. Tapachula, Chiapas, 88.1 %. Obregón, Sonora, 88.0 %. Fresnillo, Zacatecas, 86.7 %. Irapuato, Guanajuato, 85.8 %. Seguidos muy de cerca por Villahermosa, Tabasco; Puebla, Puebla, y Cuernavaca, Morelos.

Lo anterior a causa del alto índice de ilícitos que a diario comete el crimen organizado en dichas ciudades y sus alrededores, independientemente de los feminicidios que han ido al alza en todo el país, con el resultado siguiente: 2,120 casos entre enero y septiembre de 2025, según el INEGI.

No detallaremos otros delitos que han venido creciendo en 2025 o bien se han mantenido en un alto nivel, pero que dan la impresión de que pueden ir a la alza, como la extorsión, por sólo mencionar uno de ellos.

Y la angustia es mayor al obtenerse información diaria en los medios de comunicación sobre lo que sucede en Ucrania y en Medio Oriente, así como lo que ocurre en otras partes, pues se estima que en la actualidad existen alrededor de 50
conflictos bélicos en el mundo.

¿Dónde queda el nivel de civilización que presumimos tener a la par del modernismo que tenemos? Tal pareciera que es inversamente proporcional.

Si nos analizáramos a nivel personal y fuéramos honestos con nosotros mismos, llegaríamos a la conclusión de que todos hemos contribuido, en menor o mayor grado a que existan irregularidades en el entorno en el que vivimos, pues hemos dejado atrás los valores y principios que deberían estar presentes en nuestro actuar.

Recordemos que existen valores humanos, entre otros: el Respeto, la Empatía, la Responsabilidad, la Solidaridad, la Generosidad, la Voluntad, la Honestidad, la Compasión, el Amor, el Perdón, la Gratitud, si bien existen otros, pero por ahora entendamos algunos de ellos: Cualquier valor humano podría encabezar esa lista, pero creemos que el Respeto merece ocupar el primer puesto, comenzando por respetar a nuestra familia, a nuestros amigos y amigas, pero también a quienes no conocemos, a culturas que nos parecen distintas, a quienes son diferentes, etcétera, a fin de generar un ambiente de comunicación y de paz.

La Responsabilidad pareciera no ser un valor demasiado importante, pero imagina un mundo en el que nadie se hace responsable de sus actos ni de sus palabras; estaríamos creando el caos, pues este valor está muy vinculada al
compromiso personal y la Honestidad. Ahora bien, la Solidaridad y la Generosidad van de la mano, pues no se entiende una sin la otra y con ello ayudamos a quienes más lo necesitan, luchando por la dignidad de todas las personas.

En nuestros días, parece ser que la Voluntad es un valor ausente, sobre todo en las instituciones. Por ejemplo, se usa mucho el término “voluntad política”, principalmente cuando gobiernos de todo el mundo ponen excusas ante resultados tan graves obtenidos a causa de las guerras; en la situación experimentada por miles de familias huyendo de una realidad violenta o la falta de oportunidades para vivir decorosamente.

Y ¿qué decir del Amor? Pero no solamente el amor de las parejas, pues podemos imprimir amor en cualquier situación o circunstancia que vivamos, así sea con una persona o grupo, actuando de manera bondadosa. ¿Imaginas un mundo en el que todos nos moviéramos por y con amor?

Deberíamos practicar siempre el Perdón, pero aprender hacerlo es una de las cosas más complicadas que existen, incluso muchas sociedades están basadas en sistemas que tienen la venganza como una razón de existir y sus gobiernos la usan a discreción sin tener en cuenta las terribles consecuencias de una sociedad sin perdón.

En fin, pongamos en práctica los valores humanos antes mencionados, junto con las personas de nuestro entorno y de seguro que avanzaremos en la erradicación de los índices de violencia que padecemos, sin que por ello haya que relevar a las autoridades de su obligación de hacer cumplir la ley.

¡Hasta la próxima!

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