viernes 13, marzo, 2026

LA RAYA DEL TIGRE

No han sido una, ni dos, las nevadas memorables de los últimos años

Rubén Cárdenas

A lo largo de la historia, en Durango se han registrado nevadas que permanecen en el recuerdo de quienes las vivieron: propiamente, cada año ocurren estos fenómenos naturales en algunas regiones del estado, sobre todo en la sierra y municipios norteños, pero no en la ciudad capital.

Tal vez por eso mismo, la poca frecuencia, es que resulta tan novedoso ver la nieve en las calles de la ciudad y salir a disfrutarla a cualquier parte al aire libre, aunque después haya que lidiar con las consecuencias, como sucedió en 1997, 1992, 1987 y en el 2002.

Por lo regular, la zona serrana comprendida entre Guanaceví y Tepehuanes suele ser la más gélida del estado y, por tanto, la que recibe más nieve año con año, con alcances extensos que han afectado la circulación en la supercarretera Durango-Mazatlán, algo que ya ocurrió en el 2015.

Por lo que respecta a la ciudad de Durango, donde las nevadas se ven más esporádicamente, hay algunas que dejaron huella, como la del 13 de febrero del 2002, que cubrió con una carpeta blanca todo el municipio.

Las crónicas de esa fecha refieren una capa superior a los siete centímetros de nieve en toda la ciudad, incluso más gruesa en algunas áreas, como en las inmediaciones del aeropuerto y poblados en la salida a Mazatlán.

Por fortuna no hubo desgracias personales ni colectivas por el mal tiempo en esa ocasión, porque en unas horas el sol despejó la blancura del suelo. Fue una jornada atractiva para los coleccionistas de la fotografía invernal y de eventos especiales, esos que no suelen ocurrir con regularidad.

Cinco años antes, en diciembre de 1997, Durango fue golpeado por la “helada negra”, una nevada intensa acompañada de un frío demoledor. Hasta hoy en día, algunos árboles del Guadiana y Sahuatoba que resultaron quemados siguen de pie, pero secos y ennegrecidos.

La ciudad se paralizó por dos semanas; se agotó el gas butano, gran parte de las tuberías colapsaron y las ferreteras no se dieron abasto con el material para reparar las fugas de agua. Las instalaciones eléctricas también sufrieron daños y no había ni suficientes cables ni suficientes electricistas para normalizar todo.

En la historia reciente de Durango, esta nevada del año 1997 ha sido la más severa, sin duda alguna, porque nunca antes la ciudad y poblados próximos se habían congelado casi al estilo de urbes como Chicago o Nueva York, con la salvedad de la poca experiencia y preparación que tenemos aquí.

También en 1992 y 1987 se registraron temporales con nieve en Durango, en la mayor parte de las regiones, incluida la capital, pero sin daños significativos. El 30 de diciembre de 1975, los municipios de Tepehuanes y Nuevo Ideal vivieron una jornada blanca histórica, una vez que los termómetros marcaron los 7 grados bajo cero.

Y el 9 de enero de 1967, una nevada sorprendió a todo el norte del país y Durango no fue la excepción, pero no estuvo acompañada de un frío insoportable, como se esperaba. El Archivo Histórico Municipal tiene registros históricos de nevadas en 1925, 1937, 1938 y 1946. Y con el cambio climático a nivel global, es incierto saber cómo serán los siguientes inviernos.

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