sábado 17, enero, 2026

LA RAYA DEL TIGRE

Se nos adelantó el entrañable amigo Monárrez Rincón

Rubén Cárdenas

Este fin de semana falleció Francisco Luis Monárrez Rincón a los 76 años, pero su recuerdo sigue en la memoria de los numerosos amigos que compartimos su compañía. Ninguna “chispa” como la suya para contar anécdotas sobre su paso por la UJED, la organización empresarial, la política y la administración pública. Su vida fue intensa, muy activa y participativa.

Nacido en el municipio de El Oro, Francisco Luis dejó su comunidad para estudiar en Durango capital, primero en el Seminario y luego ingresó a la entonces Escuela de Contaduría y Administración de la UJED, la famosa ECA, de donde egresó en Administración de Empresas.

Fue dirigente de la Cámara Nacional de Comercio delegación Durango, luego secretario de Finanzas en la administración de Ángel Sergio Guerrero Mier, con quien estableció una entrañable relación de amistad hasta los últimos días del exmandatario estatal.

A mediados de ese sexenio dejó su cargo en Finanzas para contender por una diputación federal, a la cual llegó de manera tersa, al conseguir la votación mayoritaria frente a sus adversarios.

De hecho, Monárrez Rincón ha sido el único diputado duranguense en encabezar la comisión de Hacienda y Presupuesto en el Congreso federal, cuando el líder de la Cámara era Emilio Chuayffet Chemor. Al terminar, se alejó de la vida partidista, renunció al PRI y se entretuvo en negocios propios.

Su natural vocación política propició un acercamiento con los medios de comunicación y se integró al análisis de la noticia y a la crítica de los eventos diarios en el espacio de Voz Libre Durango, tanto haciendo periodismo radiofónico a través de la web como en el comentario escrito hasta el año pasado.

Durante los últimos cinco años, fue elemento clave en cada una de nuestras emisiones y nunca faltaron sus propuestas en el desarrollo de temas. Le inquietaba el presente y futuro del estado en todos los aspectos.

Fue Monárrez uno de los pocos políticos a favor de revisar el pasado para no replicar errores ni quedarse estancado en lo que alguna vez funcionó; valoraba los nuevos liderazgos, pero nunca hizo de menos la participación de quienes tenían experiencia y autoridad bien ganada.

Su paso por el medio rural, la vida religiosa, los vaivenes de la iniciativa privada, la actividad política partidista y la administración pública, le permitían medir con sensatez sus palabras cuando tocaba determinado tema, además de que su sólido conocimiento le daba el respaldo suficiente.

Siempre faltaba tiempo para recordar su paso de estudiante en el Seminario y por la UJED, en los tiempos de los burlesques universitarios organizados por Maclovio Nevárez, el análisis de distintos rectores, así como los movimientos estudiantiles a través de los años.

En su etapa de legislador federal le tocó vivir los años dorados del PRI, pero también ya cuando asomaba la debacle partidista. Llevaba el hilo de los últimos cinco sexenios en Durango, de cada episodio, cada suceso, las controversias, lo que se podía o no publicar. Invariablemente había algo que aprenderle.

Su sencillez y humildad la demostró siempre, hasta el final; por ello, prefirió la cremación, no un funeral tradicional y mucho menos pomposo. Pidió una misa con amigos y familiares, la cual se realizó ayer en el templo de Fátima, donde faltó espacio para todos los que fueron a ofrecer condolencias a la familia.

Lo vamos a extrañar, por supuesto, pero compartió tanto que dejó un legado eterno en cada uno de nosotros. En paz descansa ya el amigo solidario, el sabio consejero, el compañero de inolvidables tertulias, Francisco Luis Monárrez Rincón. Abrazo a sus familiares y amigos. En gloria esté.

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