Luis Alberto Vázquez Álvarez
Sinopsis: Retórica, Inteligencia artificial, libre albedrío y criterio.
Retórica es el arte de hablar o escribir de forma elegante y, sobre todo, persuasiva con sentido recto; es la ciencia de saber convencer a los demás utilizando el poder de la palabra. Aristóteles decía que la retórica efectiva se apoya en tres pilares fundamentales: Logos Convencer usando la razón, datos, hechos y argumentos sólidos. Ethos, demostrando que eres alguien confiable y Pathos conectando con los sentimientos del público (empatía, miedo, alegría, compasión).
La retórica es una acción del intelecto humano, lo importante es razonamiento, credibilidad y empatía del expositor con audiencia por un tema con argumentos.
Hoy en forma despectiva mucha gente se refiere a la retórica como un discurso muy bonito y adornado, pero vacío de contenido y/o engañoso. En los que se utilizan «trucos» del lenguaje destacando las mentiras y exageraciones, promesas incumplibles y abusar de la mala memoria histórica.
Inteligencia Artificial se define como la capacidad de un sistema informático para simular procesos de inteligencia humana: aprender de la experiencia, razonar para resolver problemas, reconocer patrones y tomar decisiones de forma autónoma. A la IA se le enseñan ejemplos y datos para que ella misma descubra las reglas y aprenda a resolver el problema. Intenta imitar el pensamiento cognitivo y la toma de decisiones de sus redes neuronales artificiales. Utiliza la lógica estricta para resolver problemas de la forma más óptima posible en la misma forma en que lo haría una persona y evalúa entornos para alcanzar objetivos.
Hoy en día, a las personas se les hace creer que la IA posee logos incuestionable, es decir, usa la razón, datos y hechos verdaderos para presentar argumentos sólidos, pero eso es falso, si para la alimentación a su cerebro cibernético se utilizan falacias, (cero ethos); esos chips carecen de talentos y hasta de sensatez para distinguir entre cierto y falso. Cuando se equivoca ajusta esas redes miles y hasta millones de veces (retropropagación) y listo ya aprendió. Claro que es muy valiosa para datos duros física, química, matemáticas, astronomía, e historia en cuanto a información precisa de fechas lugares líderes y batallas; pero no más.
El “Libre Albedrío” es la creencia filosófica/jurídica de que los seres humanos tenemos el poder de elegir y tomar nuestras propias decisiones de manera voluntaria. Implica responsabilidad como lo asevera Jean Paul Sartre con su frase: “Estamos condenados a la libertad”; por lo tanto, la carga de que lo que hacemos recae 100% sobre nuestros hombros. Si eres libre de elegir, eres completamente responsable de las consecuencias de tus actos. Para ese “elegir” utilizaste tu capacidad de razonar, de cuestionarte a Ti mismo, de entender las circunstancias de tu vida. Dicho con más claridad, solamente el ser humano es capaz de entender que toda libertad genera responsabilidad.
O dicho con más claridad: actuar con criterio humano; precisamente esa frontera que separa a la máquina cibernética del ser consciente, ese ser que posee la capacidad de juzgar, discernir y tomar decisiones basándose no solo en datos, reglas lógicas o algoritmos, sino en la combinación de la conciencia, la empatía, los valores morales, el contexto cultural y la experiencia vivida; porque para mí, jamás nada podrá superar la visión humana surgida de la razón (y hasta donde sé, aún no existe “razón artificial”; afortunadamente)
Es lamentable y hasta da pena leer a autores preparados, incluso muy inteligentes que copian argumentos de la IA; se venden a la tecnología y sacrifican su criterio, su libre albedrío, su libertad de pensamiento y hasta su cordura y sexto sentido a una máquina atando violentamente sus neuronas.
La IA puede expresar, de acuerdo a lo anterior criterios literarios, filosóficos y hasta políticos, pero sin responsabilidad alguna porque carece de aquella libertad. jamás podremos prescindir de nuestra responsabilidad de actuar conforme a esas reglas digitales.
Dejo para mis amigos dos preguntas que me cuestiono e invito a reflexionarlas ¿Podrá la IA crear oraciones a Dios tan sensibles como las que nacen del corazón de los devotos, en especial quienes están sumidos en dolor y soledad? ¿Es válido emitir juicios políticos, religiosos, literarios, musicales o filosóficos basados en opiniones de una IA e imponerlos como verdad?








