viernes 28, febrero, 2025

Gene Hackman y Al Pacino

Raúl Adalid Sainz

Una de las películas más impresionantes, en guion, narrativa cinematográfica y actuaciones sublimes están contenidas en la película, «Espantapájaros», de Jerry Schatzberg. Cinta ganadora del Gran Prix, en el festival de Cannes.

Película de 1973. Muestra a dos actores (Hackman y Pacino), entrañables.

Con una creación de personajes maravillosa. Hace muchos años vi esa cinta, y recuerdo la profunda impresión que me causó. Dos tipos de actuación. Pacino y la vivencia de su escuela del Actors Studio, y un Hackman con una escuela muy personal, muy a crear un personaje, sin tomarse, quizá, que tocar sus vivencias personales, y sí crear un personaje desde la situación misma y vivirla. Que de ahí surgiera el mismo. Sea como sea, fueron dos interpretaciones que me fueron inolvidables.

Nunca olvidaré aquel striptease que hace Hackman en un bar de una ciudad indeterminada de Estados Unidos. Los parroquianos, inauditos de risa, no podían creer aquel espectáculo. Una secuencia maravillosa del recién fallecido Gene Hackman.

Dos vagabundos desconocidos que se conocen en la carretera. Crean el sueño de poner un negocio de autolavado en Pittsburgh. El Road movie nos va contando las diferentes aventuras que cruzan los dos personajes. Max y Lionel, sus nombres.

Sus avatares hacen que estos dos seres humanos se hermanen en su desventura. Una especie de amistad en el dolor, como aquella de Dustin Hoffman y John Vought en «Vaquero de Media Noche».

«Espantapájaros», es una gran película que señala la grandeza de actor que era Gene Hackman. De esos actores que la cámara transparentaba el pensamiento de la interpretación en signos de su personaje. Sobrio, transmitía lo que había que transmitir, dejando al espectador la libertad de complementar quién era el personaje que interpretaba el magnífico actor, Gene Hackman.

Lástima que «Espantapájaros», no sea fácil de ver. No gozó de un éxito comercial. Lo bueno, lo verdaderamente profundo, muchas veces no alcanza el reflector urgente y necesario.

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

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