viernes 14, agosto, 2026

FRACTALIDADES

Pili, una viesquense nacida en Texas

Elisa Brigetre Castro Mancha nació en Texas, pero tiene raíces orgullosamente viesquenses. Su comida favorita es la de Viesca, el mole y las tradicionales sopas

Salvador Hernández Vélez

Debido a las presas construidas aguas arriba del río Aguanaval, en los estados de Zacatecas y Durango, y a la disminución de la lluvia en el área donde nace el afluente (norte de Zacatecas), el agua ya no llega a la Laguna de Viesca, por lo que esta región dejó de ser un oasis. Este fenómeno empezó a manifestarse desde finales de la década de los cincuenta del siglo pasado. La última vez que recibió líquido fue en 1973, año en que un ciclón en el Pacífico provocó lluvias extraordinarias que llenaron y desbordaron las presas, permitiendo que el río alcanzara su destino final. De esto, hace ya más de cincuenta años.

En otras ocasiones en que se han desbordado las presas, el caudal del Aguanaval apenas alcanza el área conocida como el Cuadro Bajo de Matamoros-Viesca, entre Congregación Hidalgo, en Matamoros, y la ex Hacienda de Hornos (hoy ejido Venustiano Carranza), en Viesca. El agua se infiltra en estos arenales que están muy secos y, como no es abundante (como en los viejos tiempos en que llovía más), no alcanza a llegar a la Laguna (seca).

En Viesca, pese a ello, no se pierde la esperanza de que el Aguanaval provea el agua suficiente para recargar los viejos acuíferos que alimentan los manantiales.

Otra de las consecuencias de la falta de agua en Viesca es la emigración de muchos de sus habitantes en busca de trabajo. Algunos se desplazaron a otras partes del país y otros a Texas, en Estados Unidos. Los viesquenses que se han marchado no olvidan a su pueblo e inculcan a sus hijos el amor por su terruño, sus tradiciones y costumbres. Quienes están en EU procuran traerlos en el aniversario del pueblo, cada 25 de julio.

Este es el caso de Elisa Brigetre Castro Mancha (Pili), quien tiene raíces orgullosamente viesquenses, pues sus padres, Carlos Castro Sandoval y Elisa Mancha Montiel, son originarios de Viesca y emigraron a Texas. Pili nació allá, en San Antonio, el 19 de agosto del 2001; tiene tres hermanos mayores: Carlos Adán, Francisco y Lisette Ana. Ella es la menor. Al pilón de la familia le dicen Pili.

Desde pequeña le inculcaron el amor por Viesca. Durante sus vacaciones de infancia gozó de la calidez de los niños de su edad en el barrio La Capilla, donde está la casa de sus abuelos maternos, los señores Marciano Mancha (†) y Otilia Montiel (†). Le gustaba participar en la danza de plumas de La Capilla; era la Malinche, así que cada 14 y 15 de mayo sus papás la traían a Viesca. En San Antonio, Texas, su mamá la inscribió para que aprendiera la danza Guadalupana, pero su pasión siempre fue la de plumas de San Isidro.

Pili es bilingüe. Su comida favorita es la de Viesca, el mole y las tradicionales sopas. Culminó sus estudios en la Universidad de Texas, en San Antonio, y luego obtuvo la maestría en Humanidades en español. Como parte de su tesis, desarrolló un archivo comunitario digital sobre Viesca, que configura la identidad cultural del municipio a través de un análisis transnacional realizado en colaboración con la comunidad local y migrante.

En este trabajo entrevistó a diversas personas, entre ellas el cronista del municipio Manuel Lastra, Pepe Hernández, Alma Leticia Espinoza Ruiz, doña Panchita de McCoy, don Rodolfo Rivas, Leticia Mancha Montiel. Este trabajo será posteriormente presentado y donado al pueblo de Viesca como un recurso colectivo.

Pili, mediante su proyecto, ha llevado el nombre de Viesca a diferentes partes, pues ha presentado su trabajo en Puerto Rico, Arizona, San Antonio (Tx) y Chicago. Su vestimenta son los trajes típicos de México; en la universidad porta con orgullo sus blusas y chanclas mexicanas, así como aretes de hueso de dátil. Actualmente, es ayudante de investigación en la Universidad de Texas. Dice que continuará con su formación académica; por ello está solicitando en distintas universidades un programa doctoral.

Los padres de Pili han inculcado a sus hijos el amor por su pueblo. Las raíces de Viesca siguen cruzando fronteras y llevando ese amor en el corazón, como dice otro viesquense, Alfredo Martínez Espinoza, doctorado y radicado al otro lado de la frontera norte: “Salí de Viesca, pero Viesca nunca ha salido de mi corazón”. Por eso, el pasado 25 de julio, en el 295 aniversario de la fundación de Viesca, a Pili le otorgaron, en una sesión solemne de cabildo, la presea de ciudadana distinguida.jshv0851@gmail.com

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