El motor de Viesca es la confianza que se tienen unos a otros
En lugar de lamentarse, decidieron levantarse y dar un paso hacia adelante para seguir apostando por la vida
Salvador Hernández Vélez
Las historias compartidas sobre habitantes ejemplares de Viesca son una invitación a todos los viesquenses para continuar enfrentando la adversidad y, a su vez, buscar alternativas que posibiliten un desarrollo de mejor bienestar para toda su población. También representan un llamado para que los ciudadanos, en general, se solidaricen en la búsqueda de nuevas posibilidades para que este Pueblo Mágico logre un mejor nivel de vida.
Recordar las buenas historias de familiares y vecinos que muestran las maneras en que enfrentaron las adversas circunstancias, cómo salieron adelante de esa situación y cómo le dieron supervivencia a su pueblo resulta un gran aliciente para tomar la estafeta y continuar luchando por un mejor progreso y condiciones. También es un llamado a las autoridades de los diferentes niveles, a los vecinos de los demás municipios laguneros y a los viesquenses que emigraron, para sumarse con sus pobladores y concretar un nuevo impulso.
Andrés Oppenheimer, en su libro “¡Cómo Salir del Pozo!”, aporta la siguiente cita de Ben-Shahar, el fundador de la Academia de Estudios de la Felicidad: “Las historias son fundamentales, porque no hay dato que transmita mejor una idea que una buena historia”. Esta reflexión fue una inspiración para contar la respuesta de la gente de Viesca ante lo sucedido, es decir, frente al agotamiento de los manantiales, porque dejaron de llegar las avenidas del Aguanaval. Son un gran ejemplo sobre cómo lidiar con los reveses de la vida y de cómo transformar un fracaso en una oportunidad.
En lugar de lamentarse, decidieron levantarse y dar un paso hacia adelante para seguir apostando por la vida. La apuesta por salir adelante nos invita, en cierta forma, a desplegar en toda su extensión la creatividad, el espíritu de colaboración y la empatía de grupo.
Un estado de ánimo positivo, marcado por un gran optimismo, conlleva a la búsqueda de nuevas alternativas, como se evidencia en las diferentes historias sobre los personajes de Viesca. Estas personas impulsaron nuevas expectativas de vida, muy diferentes a las que habían desarrollado cuando disponían de agua en abundancia y pensaban que nunca se les acabaría. De hecho, muchos de ellos ni se lo imaginaron.
Las condiciones de aridez en que se encontraron de la noche a la mañana los obligaron a vivir de otra manera, a buscar diferentes formas de ayudarse unos a otros, a confiar más en ellos mismos y en los demás, en sus propias fuerzas, a apoyarse en sus energías internas y a no sentarse a esperar sólo la ayuda externa. También se hicieron de nuevas habilidades para aprovechar los recursos que la naturaleza semidesértica les ofrecía. Una tierra generosa que les permitió conseguir ingresos para su supervivencia. Aprendieron que hacer el bien a los demás les hace bien a ellos mismos.
En Viesca, la confianza en el otro y en los demás se refleja en gestos cotidianos, por ejemplo: la gente deja sus bicicletas en la calle, afuera de la puerta de su casa todo el día, y si el vecino la necesita sabe que la puede utilizar y que sólo la debe dejar en el mismo lugar después de usarla. Así ha sido: la gente devuelve las bicicletas, son como una especie de propiedad social y colectiva. Esta confianza es el cimiento que les ha permitido a los viesquenses sentar las bases para impulsar un nuevo desarrollo.
En este Pueblo Mágico hay dos frases que usa la gente: “En Viesca, el más chimuelo, masca rieles” y el “Más pelón se hace trenzas”. Esto en relación con las diferentes formas que han ideado para anteponerse a las desfavorables circunstancias que les dejó la falta de agua, el cierre de la fábrica de sal, el levantamiento de las vías del ferrocarril y el olvido de los gobiernos.
Las autoridades –tanto municipales, estatales y federales–, a diferencia de los pobladores de Viesca, no han tenido una actitud para aprovechar las instalaciones de la fábrica de sal y hacer del lugar un museo que sea un enclave para atraer turismo hacia el pueblo, u otras alternativas que generen fuentes de empleo. Lo que sí se aprovechó fueron las ruinas y los terrenos donde estuvieron los edificios de la secundaria para la construcción del Centro de Investigación y el Jardín Etnobiológico del Desierto. Estos aportes han beneficiado, pero se requiere más. Aun así, Viesca seguirá de pie y luchando para seguir adelante.







