sábado 13, junio, 2026

ESPAÑA NO EXISTÍA HASTA QUE LATINOAMÉRICA FUE


Luis Alberto Vázquez Álvarez

Cuando Fernando de Aragón e Isabel de Castilla se casaron (1469) la península ibérica era un mosaico político: 17 reinos independientes entre sí, varios aún ocupados por los moros y el concepto de nación era inexistente. Justo el mismo año del descubrimiento de América (1492) los reinos cristianos lograron su autonomía y se unieron en la llamada España, pero aún carecían de identidad nacionalista, cultural, lingüística y hasta carecían de solvencia económica, apenas comenzaban a comerciar, únicamente los unía el catolicismo. Su ambición se volcó en la exploración y conquista del nuevo mundo, lograron reunir recursos para embarcaciones y se lanzaron sin nada a la aventura. A partir de las riquezas obtenidas en los virreinatos del nuevo continente, la capacidad económica, militar y cultural llegó y gracias a su dominio ultramarino, la salvaje codicia hispana pudo crear palacios y hasta universidades y con el ocio que genera la riqueza: cultura.

Entre el siglo V cuando Roma dejó de dominar a Hispania y hasta fines del siglo XV, es decir, por más de mil años, esa región prácticamente no produjo nada más que combatientes y la mayoría siguiendo reglas de otras potencias de Europa, nada propio; escasos literatos como Alfonso el Sabio y Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (ambos Siglo XIII). En artes plásticas la pintura religiosa seguía la italiana; la música sacra igual sin destacados; en cuanto a la arquitectura, también tenía carácter sacramental: La Rioja; Santiago de Compostela, las catedrales de León, Toledo y Burgos, pero nada diferente o sobresaliente frente a lo que otros países estaban creando como Francia e Italia, o sea, antes de América, nada o casi nada distinguía a la Hispania.

Llega la conquista de América y con ella surge “El Siglo de Oro español”, el período de mayor esplendor cultural, artístico y literario de España, ocurrió justo tras la conquista de la Nueva España y demás virreinatos hispanoamericanos y se destacó con figuras nunca antes vistas en esa nación: Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, Francisco de Quevedo, Fernando Rojas y Luis de Góngora.

Si hablamos de pintura: El Greco, Diego Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo; o de escultura y arquitectura: Juan de Herrera (Monasterio de El Escorial =1563/84=), Catedral de Granada (1523–1704); Universidad de Alcalá de Henares (1543): Palacio Real de Madrid (1738–1764) y el Museo del Prado (1785–1819). En música: Tomás Luis de Victoria; Antonio de Cabezón (1510–1566); Luis Venegas de Henestrosa (1510–1570) y Tomás Luis de Victoria (1548–1611).

España: Consolidó el poder monárquico y la identidad imperial a través de monasterios, palacios y catedrales gracias a las riquezas saqueadas de América Latina. Fue tanto el oro y la plata extraída de América que, hasta un papado, el peor de la iglesia católica, (Rodrigo Borgia) pudieron comprar. Menos de 80 años después de no poseer flota marítima, (recordar la leyenda de que la reina le dio a Colón sus joyas para comprar tres viejas embarcaciones); en 1571 poseían una inmensa armada con la que, en la “Batalla de Lepanto” derrotaron a los musulmanes y se apoderaron del Mediterráneo, escuadra que pomposamente llamaron “La Invencible” y que fue destruida cuando trataron de dominar a Inglaterra, quien luego se la jugó con filibusteros que robaban los galeones españoles que transportaban inmensas fortunas de América a España.

¿Cómo se atreven los ultraretrógrados del Vox peninsular creer que la España del siglo XV superaba a la Mesoamérica de los siglos XX a.C. al siglo XV d.C.? Claro, toda disimilitud en cultura, arquitectura, filosofía y hasta religión es incomprensible para los ultraderechistas hispanos, inspiración y modelo de los PRIANistas; fue una lástima que la progenitora de cada uno de estos, no haya tomado ácido fólico cuando estaba embarazada de ellos. Con razón esos partidos están continuamente “reinventándose” sin efecto real alguno y traicionando a su patria buscando invasiones extranjeras porque ellos no tienen capacidad de convencimiento popular.

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