viernes 18, septiembre, 2026

EN EL TINTERO

Jessica Rosales 

La política de cerrar los ojos

Resulta muy sencillo para algunos políticos llegar a una colonia sin agua, grabar un video, señalar responsables y convertir el enojo ciudadano en contenido para redes sociales. Lo complicado es explicar por qué no hay agua y, sobre todo, hacer algo para atacar el problema desde su origen.

Eso es precisamente lo que algunos actores políticos parecen haber olvidado durante la contingencia que vivió y sigue afectando a Saltillo.

Cerca de 200 colonias y alrededor de 300 mil personas padecieron falta de agua o baja presión después de que los apagones de la Comisión Federal de Electricidad afectaran los pozos del Acuífero Sur. No fue un asunto menor ni un fenómeno aislado: las fallas eléctricas también han golpeado sistemas de agua, empresas y hogares en otros municipios de Coahuila. 

La explicación es bastante sencilla: sin electricidad no funcionan las bombas; sin bombas no se extrae suficiente agua; sin agua entrando al sistema, la red termina perdiendo presión y vaciándose.

Sin embargo, resulta políticamente más rentable hablar solamente de la llave seca.

La regidora de Morena Alejandra Salazar ha colocado la problemática del agua dentro de su agenda política, pero frente a esta contingencia también sería pertinente preguntar dónde está la exigencia hacia la CFE por las fallas eléctricas que detonaron el problema.

La misma pregunta corresponde a los legisladores federales de Coahuila, como el diputado Antonio “Tony” Castro, quien incluso envió una carta a Aguas de Saltillo exigiendo una solución. Pero, ¿y el problema de fondo? Como legislador federal tiene representación en el Congreso de la Unión y la posibilidad de gestionar, exigir explicaciones y promover acciones para fortalecer la infraestructura eléctrica ante las fallas de la CFE que terminaron afectando la operación de los pozos y, en consecuencia, el suministro de agua. Si se exige una respuesta por la falta del líquido, ¿dónde está la misma exigencia ante la instancia cuyas fallas detonaron esta contingencia? ¿Dónde están esas gestiones?

Porque señalar al último eslabón de la cadena y guardar silencio frente al primero puede terminar ofreciendo a los ciudadanos una fotografía incompleta del problema.

Mientras unos encontraron material para la confrontación política, otros tuvieron que buscar cómo resolver la emergencia: el Municipio desplegó 37 pipas y un camión cisterna para llevar gratuitamente agua a las colonias afectadas, mientras autoridades municipales y estatales iniciaron gestiones ante la CFE para evitar que una situación semejante vuelva a repetirse. 

Y ahí está la diferencia entre la crítica y la responsabilidad pública.

Nadie sostiene que un gobierno deba quedar exento de cuestionamientos. Al contrario: debe exigírsele. Pero quien ocupa también un cargo público debería entender que su responsabilidad no termina frente a una cámara o después de publicar un señalamiento.

Puede gestionar. Puede proponer. Puede tocar puertas. Puede exigir respuestas a las autoridades que correspondan.

A una madre que no puede bañar a sus hijos, a un adulto mayor o a una persona enferma que necesita electricidad y agua para vivir con dignidad poco le importa si el funcionario que aparece en el video pertenece a Morena, al PRI, al PAN o a cualquier otro partido.

Quiere soluciones. La política que sirve es la que ayuda a encontrarlas.La otra solamente hace ruido.

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