Marcos Durán Flores
Trump: Un año que parece un siglo
Apenas un año, que ha parecido un siglo, Trump en su segundo mandato, que hoy cumple un año, y su visión torcida del mundo. Su guerra de palabras contra México y los mexicanos ha tomado un oscuro giro, pues ya no son solo palabras y, si a alguien tuvo alguna vez la duda de que no deberían tomársele literalmente, ya demostró que no es así. Ahí está el caso intervencionista de Venezuela.
Trump hace un año anunció planes de cerrar la frontera entre México y los Estados Unidos, deportar a millones de migrantes ilegales a México, hizo saber que impondrá aranceles a las importaciones mexicanas, y declarar a los carteles como organizaciones terroristas, algo que significaría que mañana pueda caer un misil a un lado de su casa si es que ahí vive o se esconde el líder de estos grupos del crimen organizado.
Su visión respecto a la inmigración y el comercio con México está en blanco y negro. Es como si no existieran beneficios para los estadounidenses de ambos temas. Sí, hay costos asociados con la inmigración indocumentada, pero la mayoría de los estudios creíbles apuntan a ganancias económicas netas, entre ellas, bienes y servicios que son más asequibles debido a la presencia de estos inmigrantes y también gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TMEC). Así es como inició el segundo mandato de Trump.
Un personaje al que se le ha llamado “intolerante”, “racista”, “xenófobo”, “deshonesto”, “tramposo”, “sexista”, “misógino”, “machista” y los que se me olvidan. Estados Unidos no ha tenido otra opción que afrontar las consecuencias de sus decisiones electorales, pero ¿qué podría significar para el mundo? En la esfera económica, Trump ha sido un torbellino. Lo mismo aplica aranceles por allá que quita otros por acá, poniendo siempre al mundo al borde de una guerra comercial.
En el ámbito estratégico, Ucrania puede verse obligada a aceptar concesiones degradantes para una tregua con Rusia, y en Gaza y con Irán, Benjamín Netanyahu de Israel puede disfrutar de la perspectiva de una actitud de laissez faire. Éste ha sido un año oscuro en la historia de Estados Unidos. La llegada de Donald Trump ha tenido consecuencias incalculables para Estados Unidos, pero también para el mundo. Y, como se esperaba, él no ha sido magnánimo en la victoria. Se enoja con el comité del Premio Nobel por no haber recibido el de la paz, mientras amenaza con hacerse con Groenlandia.
Lo que para él es volver a la “edad de oro de Estados Unidos”, probablemente sea una edad de hierro para todos los demás. Hace unos días dijo que no le interesa mucho el TMEC —el mismo que autorizó y negoció en su periodo anterior— y si Trump efectivamente impone aranceles punitivos, la economía estadounidense se derrumbará, o eso es lo que nos han hecho creer los especialistas.
Pero aquí a nivel local, General Motors Ramos Arizpe ha implementado el despido más grave del que se tenga memoria: El fondo, decisiones de Trump en los Estados Unidos.
A Trump no le importa aprender de las lecciones de la historia. Estamos al borde del abismo y, como cualquiera que alguna vez haya mirado al abismo, estamos experimentando una sensación de malestar y de hundimiento.
El mundo no aprendió nada. Somos aprendices que no aprendemos nada y que no nos interesa aprender nada. Molière, el dramaturgo francés, no lo pudo expresar mejor en la obra de teatro “Don Juan o el Convidado de Piedra” cuando dice: “La hipocresía es un vicio privilegiado que, con su mano, cierra la boca de todo el mundo y goza descansadamente de una soberana impunidad”.
La falta de respeto hacia México ha sido palpable. La prudencia y la templanza hoy son más necesarias que nunca. Nos guste o no, esta relación es muy importante y va más allá del simplismo que a veces se expresa de dejarla de lado, porque también, nos guste o no, geográficamente nos tocó ser vecinos del imperio más grande que el mundo ha visto en los últimos 100 años.
Así que nos podemos decir de todo con ellos, pero lo único que no podemos hacer es dejarnos de hablar. Aun así, y a pesar de la mejor disposición que se pueda tener para entablar y seguir con las vías de comunicación abiertas, resta esperar, pues todo lo que le he relatado sucedió en apenas una semana y en el séptimo día. Todo fue confusión y caos.
@marcosduranfl







