martes 27, febrero, 2024

DOGMA DE FE

Marcos Durán Flores

El internet y los dispositivos móviles: ¿evolución o involución tecnológica?

Los humanos hemos dado un paso hacia una nueva evolución, solo que en esta ocasión y por primera vez en nuestro breve paso por este planeta no se trata de un proceso natural. Apoyados en la tecnología que se desarrolla a un ritmo extremadamente rápido, estamos construyendo un mundo que avanza incesante y más rápido de lo esperado, pero que al mismo tiempo nos están convirtiendo en una sociedad que por primera vez está abandonando la interacción humana, para abrazar un casi irreversible proceso de socialización con la tecnología.

Hoy, estamos en vías de ser una sociedad, cada vez menos real y al mismo tiempo más contradictoria, pues entre más conectados estamos, más solos nos sentimos. Si no me cree, dé un vistazo a los miembros de su familia, a las parejas en los restaurantes, a la gente en las plazas, en los cines y el transporte público. Todas y todos absortos, unidos con nuestro teléfono inteligente, una máquina sin alma que se ha vuelto la compañera inseparable con quien pasamos eternas noches de insomnio.

Es una pantalla quien logra hacer un poco más pasajeras las horas que deberíamos estar pasando en familia o con los amigos y en lugar de eso, preferimos saber de los viajes, comidas y preocupaciones de gente extraña en Tiktok o Facebook, pero no lo que sucede con nuestras parejas o hijos.

Es esa pantalla, una progresión absurda de la tecnología, sostenemos nuestra relación más cercana. Lo hacemos porque nuestro teléfono inteligente jamás nos juzga o nos rechaza. Nos acepta tal como somos: Vulnerables, solitarios, dependientes.

Solos llegamos a este mundo y solos nos iremos de él. Así que la pregunta sería entonces ¿Qué tan vulnerable es la mente humana cuando nos sentimos solos? ¿Somos tan vulnerables que nos apegamos a cualquier tipo de “inteligencia” que está disponible para nosotros, porque no podemos aceptar la soledad y estar a solas con nuestros pensamientos?

Es por eso que hoy, en lugar de recurrir a nuestros padres, pareja, hijos o amigos, acudimos al celular para buscar información, consejos y alivio. Y aunque es posible que usted no acepte este hecho, intente hacer un ejercicio de meditación contemplativa para darse cuenta, cómo nos conectamos hoy con los demás y el papel que desempeña la tecnología en la búsqueda de esa conexión. Hágalo cada vez que enciende su iPhone, computadora o tablet y al final verá que esto es cierto o que está en vías de serlo.

Revise usted el tiempo que pasamos viendo la pantalla de nuestro celular y le parecerá una verdadera locura: A nivel mundial, es de un promedio de 6 horas y 57 minutos frente a una pantalla por actividades relacionadas con Internet.

Pero no confundamos: La tecnología puede traernos relaciones positivas. Solo pensemos cuántas personas conocemos hoy gracias a la red. Pero lo que también es que a pesar de que la tecnología y las redes sociales son una gran herramienta, estudios recientes han demostrado que más gente se siente más sola que nunca. Sorprendentemente, quienes se sienten más solos son los jóvenes menores de 35 años. 

Al respecto, científicos del comportamiento aseguran que la tecnología no crea la soledad, solo la revela y que, al final, es la tecnología quién puede aliviar esta soledad. Que este, es solo un ejemplo más de cómo las nuevas tecnologías son acusadas del comportamiento que ya existía en nosotros mucho antes de que éstas existieran y que es cierto que cada día se vuelve más vigente ese viejo proverbio árabe que dice: “Cuando estoy solo me siento mal. Cuando estoy acompañado, peor”.

Hoy, la tecnología nos ayuda a evitar ir al encuentro con nosotros mismos y con los demás. Nos ofrece un medio para escapar a la posibilidad de enfrentarnos a una vida que deseamos fuera diferente, mejor, más atractiva y menos mundana. Lo hacemos, porque al apagar o dejar de lado nuestra relación con el celular, tendremos que enfrentar a la vida real y a la definición del infierno a la que hiciera referencia el poeta y Nobel mexicano Octavio Paz acerca de que la soledad, “Es la condición humana por excelencia”.

@marcosduranfl

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