Luis Alberto Vázquez Álvarez
Se atribuye al rey francés Luis XV (1715–1774), la frase titular, para demostrar marcada indiferencia hacia el futuro y serias consecuencias tras su reinado, en un contexto de crisis social cuando su nación enfrentaba descontento popular, ruina financiera y tensiones con otras naciones del mundo; aunque vale la pena decir que ese monarca tenía una mínima consciencia de que existían diversos desequilibrios políticos, sociales y bélicos, mostrando incapacidad de ver que la monarquía borbónica estaba entrando en franca decadencia.
Históricamente la conducta anterior no ha sido exclusiva de ese gobernante, existen muchos más ejemplos de impasibilidad, insensibilidad y desconexión social como Nicolás II de Rusia, (1894-1917). También destacan dictadores latinoamericanos entronizados por USA como el cubano Fulgencio Batista (1952–1959); de Nicaragua Anastasio Somoza Debayle (1967–1979) y François Duvalier (1957-1971), Papá Doc de Haití entre varios más destruyeron sus pueblos con decisiones despóticas.
El ultra narcisista dictador norteamericano, según médicos especialistas se está muriendo, así lo demuestra su rostro apergaminado que intenta disimular maquillándolo de naranja y los múltiples moretones y escoriaciones por todo el cuerpo, agoniza, pero sueña con la gloria eterna a él y a su nombre… Pero ¿Cómo? Si se quiere llevar al mundo entero a la muerte junto con él, por ello está enfrentando a todos contra todos y no entiende que después de esta catástrofe que está engendrando ya no habrá historia. Nunca se sabrá que existió un ególatra que poseyó la capacidad para destruir una civilización completa y logró su dorada quimera.
Este ególatra venera a “Hibris” dios griego al que reverencia con adoración absoluta y conducta permanente; por ello se dirige a todos los demás: personas, gobernantes e incluso naciones, utilizando exclusivamente soberbia, arrogancia, altanería, insolencia, ultraje, con desenfreno, sin mesura y careciendo de una mínima consideración a su dignidad. Ejerce con impulsos irracionales y desequilibrios demenciales, transgrede todos los límites impuestos por las leyes, la decencia y hasta la paciencia. La mentira es su única arma dialógica, según la prensa americana, ha emitió más de 15,000 afirmaciones falsas o engañosas en su actual gobierno. Esto fue descrito como “sin precedentes” en la política.
Posee además un hambre voraz por poder político y económico, asegurando públicamente cuando se le cuestiona si tiene algún límite: “Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es la única cosa que me puede parar (…). No necesito el derecho internacional.” Estas palabras demuestran su desprecio hacia normas éticas universales y hacia los marcos legales internacionales y que su narcisismo infinito y egolatría insaciable son como torrente cósmico y su principal víctima es la verdad.
Aterrizando en México todas esas ideas y actitudes, me pregunto: ¿Por qué la carcoma moral PRIANista busca apoyo en USA para recuperar sus privilegios y riquezas mal habidas? La respuesta está en que ese país, de ese tirano genocida, ha caído en la más horrenda corrupción y los recibe como son: Corruptos que amparan a corruptos. Y entonces llegan frases que escuchamos de esos enviciados de poder político y económico: =Eterno líder del PRI=: “perezca el mundo (PRI), con tal de que yo exista”. Sepulturero cucaracho del PRD y fantaseador de nuevo partido; emulando a algún filósofo medieval “Tras de mí, la nada”. narco exdirigente del PAN “Cuando yo muera, que se acabe el mundo, total yo ya bailé”.
Recordemos que cuando los argumentos se acaban, lo único que utilizan quienes carecen de intelecto son los insultos, como acaba de suceder con políticos fracasados y columnistas defenestrados del chayote con respecto a la reforma electoral; en lugar de criticar con razonamientos jurídicos, políticos y/o tesis contrarias basadas en doctrinas o experiencias, se denuesta, se agrede y se calumnia no la propuesta, sino a la proponente. Eso significa que esas personas prácticamente son gangrena política partidista. Como dijera el poeta italiano Alessandro Manzoni: “Las injurias tienen una gran ventaja sobre los razonamientos: la de ser admitidas sin pruebas por una multitud de iletrados sin luces intelectuales”.








