jueves 24, septiembre, 2026

Desde Suiza, regresa el lagunero Ricardo Acosta y Eros Jaca a la Camerata de Coahuila

Redacción|LaOtraPlana.mx

Torreón, Coahuila.- Camerata de Coahuila se encuentra lista para recibir como director invitado al lagunero Ricardo Acosta, junto al cellista Eros Jaca, en su tercer concierto de temporada Otoño Invierno 2026 este viernes 25 de septiembre en el teatro Isauro Martínez.

Ricardo Acosta, pianista, director de orquesta y compositor, ha sido alabado por su excepcional sensibilidad, una voz musical única y su diversidad. Nacido en Torreón, Coahuila y residente en Berna (Suiza), la ilustre carrera de Acosta está condecorada con numerosos premios y becas nacionales e internacionales. Sus colaboraciones abarcan un impresionante abanico de distinguidos artistas, como Patricia Kopatchinskaja, Steve Reich, Enno Poppe y los solistas de la Academia Yehudi Menuhin.

Desde 2020, Ricardo Acosta se desempeña como profesor de piano en el Musik Konservatorium Bern y correpetidor de la clase de dirección orquestal del Maestro Florian Ziemen. Asimismo, es director musical de la Workshopera Bern, contribuyendo de manera continua al desarrollo del panorama musical en Suiza, México e internacionalmente.

El programa que dirigirá el Mtro. Acosta incluirá el Concierto para violonchelo en si menor, Op. 104 de Antonín Dvořák, con la participación especial del virtuoso español Eros Jaca como solista. El repertorio se complementará con el dramatismo de la Obertura trágica, Op. 81 de Johannes Brahms y la profundidad de la Sinfonía No. 26 en re menor, «Lamentatione» de Joseph Haydn.

Eros Jaca, reconocido violonchelista de origen español radicado en Berna, Suiza, llegará a Torreón como parte de su participación con la Camerata de Coahuila. Su trayectoria se distingue por un sonido único, sensibilidad interpretativa y una destacada capacidad para conectar con el público, además de presentaciones en importantes escenarios de Europa, como el Auditorio Nacional de Música de Madrid, el Palau de la Música Catalana y la Tonhalle de Zúrich.

El concierto para violoncello de Antonín Dvořák fue escrito entre 1894 y 1895 durante la estancia de Dvořák en Estados Unidos, donde se desempeñaba como director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York. Aunque la obra nació lejos de su tierra natal, en ella conviven elementos de la música estadounidense que el compositor conoció durante esos años con la profunda identidad musical de Bohemia que caracteriza su producción.

El concierto para violoncello representa así una síntesis extraordinaria entre virtuosismo y expresión. Dvořák demuestra que el lucimiento técnico del solista puede estar siempre al servicio de una idea musical más profunda. El violoncello puede cantar, conversar, luchar y recordar, mientras la orquesta no funciona como un simple acompañamiento, sino como un verdadero interlocutor.

Escuchar esta obra es entrar en un mundo donde la fuerza de la música sinfónica convive con la calidez de una voz humana. Quizá por eso, más de un siglo después de su estreno, el concierto de Dvořák continúa siendo una de las obras más conmovedoras y admiradas del repertorio para violoncello y, al mismo tiempo, una de las partituras más personales del compositor.

Por su parte, Joseph Haydn, precursor fundamental de la sinfonía moderna, compuso alrededor de 1768 la Sinfonía No. 26 en re menor (Lamentatione), una obra cumbre del periodo Sturm und Drang que destaca por su intensa carga dramática, tensión emocional y uso de melodías litúrgicas de Semana Santa. A través de sus tres movimientos, un vibrante Allegro assai con spirito, un contemplativo Adagio y un incisivo Minuet en tonalidad menor, esta pieza aleja al compositor de su habitual elegancia para mostrar un estilo oscuro, profundo y de gran fuerza expresiva, que anticipó el futuro de la música sinfónica para figuras como Mozart y Beethoven.

La Sinfonía No. 26 permite escuchar a un Haydn menos asociado con la elegancia y el humor que suelen relacionarse con su nombre, y acercarnos a un compositor interesado también en la intensidad, el dramatismo y la expresión de emociones profundas. En ella, la tradición religiosa y el lenguaje sinfónico se encuentran para crear una obra breve, pero de gran fuerza expresiva, que anticipa algunas de las posibilidades dramáticas que la sinfonía desarrollaría durante las décadas siguientes.

La cita es este viernes 25 de septiembre en punto de las 20:30 horas en el Teatro Isauro Martínez. El costo de los boletos en planta baja es de $400.00, mezzanine $350.00 y galería $170.00, los cuales pueden ser adquiridos en la plataforma Newticket y en taquillas del teatro.

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