viernes 4, abril, 2025

DEL CABALLO DE CALÍGULA AL TESLA DE TRUMP

Luis Alberto Vázquez Álvarez

El emperador romano Calígula (12-41 d.C.) es conocido y recordado por sus extravagancias y carácter errático, caracterizado por buscar el poder absoluto que su misoginia le exigía gobernó solamente 4 años, aunque él soñaba en un mandato supremo eterno. Se consideraba un dios y exigía ser adorado como tal. Mandó construir estatuas de sí mismo en templos y se vestía con trajes de deidades. Organizaba banquetes lujosos y espectáculos costosos. Todo eso vació el tesoro real y por lo cual implementó medidas desesperadas para restablecer las finanzas imperiales mediante reducción de gastos del ejército, supresión de servicios a la ciudad, tributos a los países sojuzgados e impuestos abusivos, así como confiscaciones de propiedades.

También es conocido por su crueldad, ordenando ejecuciones arbitrarias y disfrutando del sufrimiento ajeno, en especial de los extranjeros que había llegado a Roma. Se presume que nombró a su caballo Incitato como cónsul y le otorgó privilegios extravagantes, como una casa de mármol y un establo de marfil. Ante críticas aseguró que nada de eso le importaba en absoluto, que él era un dios y los demás deberían aceptarlo. Si bien muchos romanos lo despreciaban, en los reinos vecinos algunos imperialistas lo adoraban y soñaban que su país fuera gobernado por déspotas como él.

Aumentó su poder con la fuerza de las legiones; intentó destruir al Senado y a los tribunos; se volvió cada vez más impredecible y paranoico, especialmente después de una grave diferencia con sus aliados e incluso los miembros de su propia corte. Esto llevó a creer que había perdido la cordura, que se había desquiciado y ya nada lo detendría. Otros emperadores con comportamientos excéntricos, que terminaron con la participación ciudadana en las decisiones importantes a través de sus tribunos fueron: Nerón (54-68 d.C.), obligaba a su corte a aplaudir sus actuaciones en canto y lira. Cómodo, (180-192 d.C.) con comportamiento errático cambiaba órdenes imperiales de un día para otro. Heliogábalo, (218-222 d.C.) impulsó el culto al dios sol El-Gabal, provocando su impopularidad. Albert Camus lo describe magistralmente en su novela “Calígula” (1944).

Como podrá analizarse con la actualidad: “No hay nada nuevo bajo el sol” tras 1985 años en el tiempo y a 7,216 kilómetros de distancia entre Roma y Washington, los comportamientos monárquicos son prácticamente idénticos.

Definitivamente, el fabuloso imperio Romano que había logrado dominar el mundo entonces conocido; recibía en sus arcas oro, esclavos para trabajos manuales y productos de todos lados; gracias a las políticas de estos emperadores se inició su declive total que llegaría plenamente de manera incontrolable en el 476 de nuestra era y su grandeza quedaría en leyenda.

Donald Trump, con su arrogancia imperial asegura no importarle que todo suba para su pueblo; Ahora los sacrifica y luego serán muy ricos. Presenta, cual moderno Moisés la tabla de la nueva ley arancelaría, pero la del Patriarca no estaba plagada de mentiras ni anduvo negociando castigos a la mitad. Esta perorata nos recuerda a JoLoPo (1976-1982), también nos pidió a los mexicanos, durante la borrachera del petróleo, que aprendiéramos a administrar la abundancia. Es tan genial su visión economía que supone que los aranceles a los otros países que vendan mercancías en el mercado interno de USA serán quienes paguen el aumento de precios, no los consumidores gringos; auténtica anencefalia paranoica cuajada con ignorancia en historia geopolítica está acabando con 50 años de desarrollo económico global.

Muchos países están armándose en todos los sentidos para defender su soberanía. Los canadienses, todos, liberales y conservadores se movieron como un solo hombre defendiendo su nación. En México resultó ridículo abrumador cuando los nazifascistas prianistas y sus aplaudidores buscaron que a México le fuera mal, que sufriera todos los aranceles prescritos por el autócrata; cayeron en el gambito del fentanilo. Por cierto, ignorantes desbocados: Trump y sus republicanos acaban de perder una “Elección democrática” con voto popular en Wisconsin para una magistratura judicial para su Tribunal Superior. Vaya grotesca mezquindad conservadora.

Calígula construyó un palacio para su caballo, Trump está construyendo algo idéntico en la casa blanca para su Tesla, sí, el que acaba de mostrar; es rojo brillante. Insisto: “Todo eso ya se ha hecho antes; no hay nada nuevo bajo el sol”.

Compartir en: