martes 27, febrero, 2024

DEJAR EL MUNDO ATRÁS

EL APOCALIPSIS, LOS CIERVOS Y LA CASA EN EL BOSQUE

Esta es una película que se debe revisionar, especialmente cuando con apenas unos pocos elementos alcanza desde el inicio un suspenso que envuelve y seduce. Su director, Sam Esmail, tiene tanta habilidad para enrarecer lo cotidiano que de verdad recuerda el mejor tiempo del cine de M. Night Shyamalan y arma una historia tan seductora como enervante que tiene elementos surrealistas de exquisita textura dramática

Víctor Bórquez Núñez

LA CASA

‘Dejar el mundo atrás’ es un thriller. Y como tal, recurre al suspenso y al estudio de los comportamientos, con especial énfasis en los pocos seres humanos que, a la fuerza, quedan atrapados en una casa de hermosa arquitectura en medio del bosque.

El primer síntoma que quiebra el orden e introduce la anormalidad es el colapso de la conectividad cuando, de pronto, se corta la señal de Internet y con ello, empieza a surgir el factor sorpresa.

Los protagonistas son un matrimonio de buena situación económica (Julia Roberts y Ethan Hawke) que arriendan esa casa a un elegante afroamericano que, durante el apagón y colapso posterior, llega con su hija, buscando refugio (Mahershala Ali y Myha’la).

La casa entonces se convierte en el primer escenario donde se desatan las desconfianzas, los temores y los sobresaltos. Una casa que tiene un subterráneo y está rodeada de árboles, parece una elegante cárcel donde obligadamente los protagónicos han de reunirse.

Además de dirigir el filme, Esmail oficia también de guionista, basándose en una novela de Rumaan Alam, lo que le permite dosificar muy bien cada elemento de sobresalto que introduce, haciendo que una premisa simple -el corte de energía, el cese de las redes sociales- vaya anunciando un clima brutal y apocalíptico.

La relación de desconfianza inicial, el clima amenazante, la presencia de elementos cotidianos que se vuelven misteriosos, hace que surja una atmósfera paranoica en el ambiente, lo que obviamente potencia este extraño y atípico filme distópico que crece cuando se le revisa atentamente.

LOS CIERVOS

Cuando aparece un ciervo en el jardín de la casa, el que inicialmente solo ve la hija pequeña del matrimonio, pero no su hermano, el relato comienza a adquirir otro grosor dramático, sobre todo si entendemos la presencia de este animal como la primera advertencia de la Naturaleza respecto del caos que está por llegar para quebrar la fragilidad de lo que conocemos como normal, enfatizando lo impotente que llegamos a estar cuando todas las comunicaciones cesan.

Todo lo anterior está trabajado desde el humor negro y ácido, con pequeñas referencias a películas y plataformas streaming (incluyendo alusiones a Netflix que produjo este filme) a lo que se suma una banda sonora excepcional, capaz de remarcar y enervar con apenas unas notas.

Conviene recordar que, en el inicio, mientras el matrimonio y sus dos hijos están en la playa, un barco petrolero sin control encalla en plena playa, ante el asombro y el desconcierto de todos los bañistas. Este es un dato potente que revela la capacidad de Esmail para introducir en la normalidad elementos que la quiebran y sirven para provocar el suspenso.

Pronto, a los ciervos se le suman flamencos que comienzan a llegar a la casa, mientras se desata una tormenta atronadora.

EL APOCALIPSIS

Lo fascinante de “Dejar el mundo atrás” radica en sus escenas finales, cuando la idea del apocalipsis, probablemente provocado por un programa militar y basado en el ciberataque en diversas naciones, genera primero aislamiento -ellos encerrados en la casa y desprovistos de toda conectividad, desconfianza mundial, inestabilidad y, finalmente, guerrillas en escala creciente de violencia.

Fascina porque este filme puede ser explicado de manera racional y encaja perfectamente en el esquema de la distopía a partir del colapso tecnológico mundial. Pero también puede analizarse a partir de la ecuación todo acto tiene una consecuencia, donde se entiende que cada uno de las etapas que atraviesan los personajes se relaciona también con sus valores y en cómo ellos han construido su existencia.

La guinda de la torta la constituye el ingreso de la chica al búnker, el descubrimiento que hace de ese lugar y el minuto mágico en que su sueño -ver el capítulo final de la icónica serie televisiva Friends- se cumple, resulta quizás uno de los momentos de mayor emoción para un inesperado y brillante filme apocalíptico instalado en Netflix que debe ser rescatado y revisado de inmediato.

Disponible en Netflix.

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