viernes 19, junio, 2026

DE POLO A POLO SIN ARTE PARA GUERREAR

Luis Alberto Vázquez Álvarez

Demostrado está que la mayoría de los dictadores son violentos y les encanta iniciar guerras, pero casi nunca saben elegir tiempos y enemigos y por lo general, tras efímeros triunfos, en el mejor de los casos, son derrotados totalmente, al menos hoy veremos ejemplos perfectos.

Sun Tzu, estratega militar chino escribió por el siglo V a.C. la magnífica obra “El Arte de la Guerra” que se centra en la estrategia, la inteligencia y la economía de recursos; algunos de sus principios son: “La mejor victoria es vencer sin combatir; someter al enemigo sin luchar”.

La estrategia ideal es evitar el desgaste y lograr objetivos sin enfrentamientos directos. “Todo el arte de la guerra se basa en el engaño; confundir al enemigo, aparentar debilidad cuando se es fuerte y viceversa”. Luego el conocimiento del enemigo y de uno mismo asegura el éxito. “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas”.

La información y la inteligencia son más valiosas que la fuerza bruta. El maestro Sun Tzu subraya la importancia de adaptarse al terreno, al clima y a las circunstancias; en evitar campañas largas y costosas porque la rapidez y la eficiencia son esenciales para mantener la moral y los suministros. También exige poseer información secreta del enemigo, ella es decisiva para anticipar movimientos y debilidades del adversario. Estos principios han trascendido el ámbito militar y hoy se aplican en política, negocios y vida cotidiana.

“Taco”: el pedófilo narcisista dictador anaranjado gringo, desesperado por pasar a la historia como conquistador de territorios para sus magas, ha intentado sumar Groenlandia y/o Canadá, ahora busca las islas Malvinas. Pero lo cierto es que se encierra en confrontaciones contra sus propios aliados, no mide su capacidad y menos sabe qué guerra elegir.

Vayamos a la nueva vesania que sueña obtener después de sus fracaso en el polo norte; quiere esas islas que la historia nos relata que entre abril y junio de 1982 ocurrió un enfrentamiento militar entre Gran Bretaña, que se declara al día de hoy propietaria de las mismas y Argentina, país que estaba gobernado por una dictadura militar encargada del ejecutivo de facto y que soñaba reforzar su legitimidad interna, en medio de una crisis económica y social, llevando a su país a la guerra para salvarse ellos.

Recurrieron a la falacia de recuperación de las islas como símbolo nacional. El resultado: una derrota terrible, sangriento sacrificio de soldados argentinos inocentes llevados al matadero sin posibilidad alguna de obtener algún beneficio.

En su desesperación de que “Lo que caiga es bueno” el actual dictador norteamericano, justificando que no fue apoyado por Inglaterra en su ilegal y ya perdida guerra contra Irán, quiere vengarse cobrándose con esas islas bajo el pretexto de que están en América y su doctrina continental las reclama. Claro, cuenta con el apoyo del “Che” aullador, dictador bailarín que ha convencido a muchos argentinos que es mejor comer la carne de burro que la de res porque su libertarismo es histórico y trascendental.

No acaba de salir de una desastrosa conflagración armada a la que lo metieron sionistas, cuando creyó que rápida y fácilmente triunfaría y que le costado a USA más de 25 billones de dólares en armamento y muchísimos más en inflación y degradación, porque ya no es la potencia invencible que se decía, ha sido burlada, humillada y vilipendiada por los persas y aún le faltan más abyecciones. Creer en las argucias pro democracia y libertad que en realidad son políticas colonialistas, haciendo exactamente lo contrario a lo recomendado por Sun Tzu, solamente los realizan mentes privilegiadas y superdotadas por la atrofia creciente se tragan y hasta difunden esas falacias que también se disfrazan de luchas contra el narcotráfico que, si quisieran realmente combatirlo, acabarían con el consumo en su propio país. Si alguien vende, es porque alguien compra; es tan corrupto el que protege al que produce/vende como el protector del distribuidor.

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