martes 27, enero, 2026

DE MONROE AL SUPREMACISMO NARANJA

Luis Alberto Vázquez Álvarez

Tras la revolución francesa que destruyó la monarquía absoluta y creó una república popular; la constitución liberal de Cádiz en España y culminadas las guerras napoleónicas; las casas reinantes europeas entraron en pánico, sentía que sus pueblos estaban preparándose para acabar la realeza, en especial tras la independencia de Estados Unidos y de los virreinatos hispanos en América, por ello y con sentido prepotente imperial, el príncipe austriaco Klemens von Metternich las citó en Viena al Concierto de Europa (1815).

Éste buscaba un pacto que preservara la estabilidad en Europa y el mundo; que ningún Estado se impusiera sobre los demás. Muy especialmente soñaba con la restauración de las monarquías absolutas. Pretendía frenar las revoluciones liberales con intervenciones armadas por las potencias imperiales en aquellas naciones donde hubiera revoluciones o movimientos democráticos. Austria, Prusia, Rusia, Gran Bretaña y Francia formaron la “Pentarquía”, un mecanismo diplomático de cooperación entre las grandes potencias que buscaba preservar el orden imperial. La cruzada monárquica fracasó por la genética belicista europea. Apenas unos años más tarde, dos aliados: Rusia e Inglaterra se batían en Crimea.

Ante esa amenaza, en 1823, el presidente norteamericano James Monroe proclamó la doctrina que lleva su nombre y que se resumía como: “América para los americanos”; en teoría buscaba impedir nuevas intervenciones coloniales europeas en esta región, las que serían vistas como actos hostiles contra USA. Europa debía mantenerse en su continente, y América en el suyo. Sin embargo, bajo el criterio del llamado “Destino Manifiesto”, según el cual Dios había decidido que todo el continente sería propiedad de los gringos, esta cuasi religión política se reinterpretó para justificar intervenciones armadas, económicas, educativas y políticas estadounidenses en todo el continente. En 1904 Teodoro Roosevelt la extendió para “mantener el orden”, legitimando ocupaciones con armadas y empresas. Existen perfectamente documentadas cuarenta y un invasiones armadas y miles de intervenciones comerciales y políticas para generar la hegemonía gringa.

Todavía, en 1957 se publicó la tesis doctoral de Henry Kissinger “Un Mundo Restaurado” en el que, analizando aquel “Concierto de Europa” lo actualizaba al siglo XX considerando que “La estabilidad internacional depende menos de ideales abstractos y más de un equilibrio realista de poder entre Estados” por ello proponía, al igual que Metternich, “…crear un orden capaz de contener las fuerzas revolucionarias y evitar guerras…” (no por nada la portada eran ellos dos abrazando y abrasando al mundo). Propuesta definitiva: =Dividir el mundo en esferas de poder sin intervención de las demás potencias: Europa central; URSS (Pacto de Varsovia), China dominaría Asia; Japón el pacífico, Israel medio oriente y USA América, con respeto irrestricto a sus feudos.

Grotesco y patético el dictador naranja de la Casa Blanca acaba de publicar su estrategia de política exterior y de seguridad nacional para su segundo mandato, en ella advierte sobre el posible fin de la civilización europea debido a sus políticas migratorias y promete consolidar el liderazgo de Washington como superpotencia, especialmente en Latinoamérica Consolidar a Estados Unidos como potencia preeminente, el principal poder del continente americano y evitar la presencia de fuerzas externas, concretamente China, Rusia, India y/o Irán. Establece un «reajuste» de la presencia militar estadounidense en Latinoamérica y el Caribe para contrarrestar la migración irregular y el narcotráfico.

Su principio “America First” se refiere exclusivamente al pueblo norteamericano, no a los habitantes del patio trasero, utiliza la farsa de los carteles latinoamericanos del narcotráfico olvidándose (si su capacidad intelectual le da para eso, lo dudo) que si hay quien vende es porque hay alguien que compra y que la venta esta en su “front yard”.

Definitivamente este autócrata vesánico podrá crear cualquier dogma sobre su reino, pero América Latina y el resto del mundo ha tiempo han dejado de ser sus vasallos; ya no más dependencia militar y económica; cero sometimientos electorales como el pretendido en Honduras y al que se arrodilló Argentina. Ningún trato con erosionados dólares, existe ya hoy un sistema multipolar emergente destruyendo la unipolaridad yanqui y prontas están China, India y Rusia para cubrir ese vacío, aunque habrá traidores en nuestro país que busquen tiranos supremacistas para recuperar sus privilegios, los mexicanos nunca olvidaremos que aún se levanta en alto el cerro de las campanas.

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