domingo 29, marzo, 2026

CIERTO: EN POLÍTICA UNIR NO NECESARIAMENTE SUMA

Luis Alberto Vázquez Álvarez

En las elecciones extraordinarias de 1911, tras la renuncia de Porfirio Díaz (presidente) y Ramón Corral (vicepresidente) en elecciones fraudulentas de 1910, quedó por ministerio constitucional Francisco León de la Barra como presidente interino. El sistema electoral vigente (Constitución de 1857) establecía que Los comicios serían indirectos: en dos diferentes jornadas, los ciudadanos sufragarían para el poder ejecutivo: Primarias en las que ciudadanos habilitados (varones casados con 18 años de edad o 21 si eran solteros, modo honesto de vivir, saber leer y escribir y poseer bienes), elegían “electores” (uno por cada 500); =para ese proceso serían 27.000=. Luego, en Secundarias; estos votaban directamente por los candidatos. Tres partidos presentaron a Francisco I. Madero como su candidato: =Constitucional Progresista; Católico Nacional y Popular Evolucionista= democráticamente, con el 99.27 de los votos emitidos, triunfó quien sería llamado “Mártir de la Democracia”; su nombre, él, su persona, no la coalición, era quien había sumado votos de manera espectacular.

A lo largo de diversas elecciones postrevolucionarias, los candidatos oficiales contaron con el “apoyo” de partidos patitos que sumaban unos cuantos votos, pero para quienes gustaban de la política, sabían que eran oportunistas que, urgidos por conservar privilegios y recursos, se unían en los comicios para alabar al candidato mayoritario esperando que más tarde, él los recompensara. Hubo partidos de personas honestas que realmente luchaban por ideales democráticos, aunque intuyeran, incluso, realmente supieran que, ante las condiciones corporativistas del PRI, jamás alcanzarían escaños o triunfos electorales, así fue el PAN por medio siglo; su ideal era el poder para servir, no servirse del poder.

Esta semana, el capo mayor del cartel inmobiliario de la Cd. de Mex., hoy presidente del PAN, ha repetido que ellos irán sin alianzas en próximas elecciones y ciertamente, con sobrada razón, aseveró que la alianza conservadora ha perdido más que ganado; es correcta esta afirmación, realmente no se necesita ni dos dedos de frente para entender eso que dicen no entender quienes entienden, pero no quieren entenderlo. Cuando el PRIANATO salió del closet formalmente; personalmente aún simpatizaba con uno de los aliados a pesar de su doctrina nazi-fascista; pero esta unión me decepcionó y, al igual que cientos de miles de mexicanos conscientes, cambiamos nuestros votos contra esa coalición, que, a mi forma de ver y pensar, es incongruente y traidora con aquella proba historia política de su fundación: se ha prostituido marrulleramente. El resultado: muy pocos votos sumados, cada vez menos y menos, demostrando: =Uno más Uno no cívicamente son Dos=. Reconocemos: sí han logrado plena integración de corrupción y componendas amañadas. Ciertamente, las alianzas entre herejes iconoclastas discrepantes no suman y sí restan; tales concordatos no solamente son controversiales, son además repugnantes.

Convencido estoy que, si regresan a sus sendas doctrinales y demuestran honestidad real, pueden recuperar votos sinceros, habrá quienes crean en su propio y original ideario, pero no alcanzarán la ridícula cifra que el “Don mafioso” panista presumió de 15 millones que abandonarán al oficialismo (SIC); ya imita con creces al dictador naranja gringo en inflar desorbitadamente sus alucinadas fantasías, sí, si regresaran muchos. También les ayudará el plagio que van a hacerle al partido en el poder de abrir candidaturas al pueblo, aunque aún dudo de su honestidad porque ya aprendieron a empoderarse en su nicho y sus piojos adoptados en estos años de concubinato promiscuo no saltarán a otro barco, no son tontos, ven que los otros (PRI, PT y PVEM) se están hundiendo y hasta el recién formado cucarachero “Somos México” serán desechados.

No construyan alianzas de poder por el poder, construyan alianzas de servicio al pueblo, seguramente así recuperen algunos, porque quienes creímos y vimos su hipocresía, jamás volveremos.

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