Francisco Treviño Aguirre
De mi biblioteca: ‘Excelencia interior’ de Jim Murphy
El libro Excelencia interior de Jim Murphy, entrenador de alto rendimiento, propone una lectura profunda del concepto de éxito en una cultura dominada por la obsesión con los resultados externos. Desde las primeras páginas, Murphy plantea que el verdadero rendimiento extraordinario, ya sea en el deporte, en el ámbito profesional o en la vida personal, no se construye persiguiendo logros visibles, reconocimiento o validación social, sino desarrollando una estructura interna sólida, estable y consciente. Su planteamiento se apoya en décadas de experiencia trabajando con atletas de élite y líderes de alto desempeño, pero se formula como una filosofía de vida aplicable a cualquier persona que busque claridad, equilibrio y consistencia bajo presión.
Murphy parte de un diagnóstico crítico de la cultura contemporánea del éxito, caracterizada por la medición constante, la comparación permanente y la identificación personal con el resultado. En este contexto, ganar, producir o destacar se convierten en condiciones para sentirse valioso, lo que genera ansiedad crónica, miedo al error y una relación frágil con la identidad personal. Sostiene que este enfoque es estructuralmente insostenible: cuando el valor propio depende del resultado, cada fracaso, real o potencial, se experimenta como una amenaza existencial. Incluso el logro pierde sentido, pues una vez alcanzado deja un vacío que exige nuevos objetivos para sostener la autoestima. Frente a este modelo, el libro propone una transformación radical del punto de partida: dejar de vivir desde el resultado y comenzar a vivir desde el proceso interno.
En el núcleo del libro se encuentra la idea del “juego interno”. Para Murphy, toda experiencia humana relevante se decide primero en la mente; no en el entorno, no en las circunstancias, sino en la interpretación que hacemos de ellas. Pensamientos, emociones y reacciones automáticas configuran el verdadero campo de juego. La excelencia, por tanto, no consiste en controlar el mundo exterior, sino en entrenar la capacidad de observar la mente, regular la respuesta emocional y elegir conscientemente cómo actuar. Esta distinción permite separar el desempeño de la identidad: uno puede fallar sin quebrarse, perder sin desvalorizarse y enfrentar presión sin perder claridad.
Un elemento central del planteamiento de Murphy es la relación con el miedo. Lejos de concebirlo como un enemigo que debe eliminarse, lo presenta como una señal inevitable del crecimiento. El miedo aparece cuando algo importa, cuando hay riesgo, cuando se abandona la zona de confort. El problema no es sentirlo, sino dejar que gobierne las decisiones. La excelencia interior implica aprender a convivir con el miedo sin cederle el control, manteniendo la atención en el presente y en la acción correcta, no en escenarios futuros imaginados. En este sentido, el libro insiste en que los pensamientos no son hechos y que las emociones, aunque intensas, no deben dictar la conducta.
El libro no se limita a la reflexión conceptual. Murphy propone prácticas concretas para entrenar la mente y fortalecer la estructura interna. Estas prácticas incluyen el desarrollo de la atención plena, la observación consciente de pensamientos, la regulación emocional en contextos de presión y la construcción de hábitos mentales consistentes. El énfasis no está en “arreglar” la mente, sino en entrenarla, del mismo modo que se entrena el cuerpo o una habilidad técnica. A través de ejercicios de autoobservación y reflexión, el lector aprende a identificar creencias limitantes y narrativas internas que sabotean el desempeño y el bienestar.
Uno de los aportes más relevantes del libro es su reconfiguración del fracaso. Murphy sostiene que el error no define a la persona, sino que ofrece información valiosa para ajustar el rumbo. Cuando la identidad no está atada al resultado, el fracaso deja de ser una amenaza y se convierte en una herramienta de aprendizaje. Esta perspectiva fortalece la resiliencia y permite sostener el esfuerzo a largo plazo sin desgaste emocional excesivo. La excelencia interior, en este sentido, no es intensidad momentánea, sino estabilidad prolongada.
Aunque gran parte de los ejemplos provienen del deporte profesional, la propuesta de Excelencia interior trasciende ese ámbito. El libro se dirige a cualquier persona que enfrente presión, incertidumbre o expectativas elevadas: ejecutivos, emprendedores, estudiantes, líderes, padres o profesionales en contextos altamente demandantes. Su valor reside en ofrecer un marco claro y exigente para vivir con mayor coherencia interna, independientemente de las circunstancias externas.
En resumen, Excelencia interior puede leerse como una crítica profunda a la cultura del rendimiento superficial y, al mismo tiempo, como una guía práctica para reconstruir la relación con el éxito, el esfuerzo y la identidad. Jim Murphy no promete fórmulas rápidas ni motivación pasajera; propone algo más incómodo y más valioso: la disciplina de mirarse por dentro, entrenar la mente y construir una vida en la que el resultado sea consecuencia, no fundamento, de la excelencia.








