viernes 21, agosto, 2026

AVISO DE CURVA

Hablemos de crecimiento

Rubén Olvera

Coahuila enfrentará nuevos desafíos en los próximos años. En mi opinión, el más importante será reactivar el crecimiento económico. Incluso lo comparo con el reto de mantener la seguridad. Así de relevante.

Encuentro que las actividades productivas del sector secundario son las que deben examinarse con lupa. Ese sector suma varios trimestres con tasas de crecimiento negativas, según cifras del INEGI.

La caída en algunos componentes de la manufactura, la construcción, la minería y la generación de energía eléctrica comenzó en el segundo trimestre de 2023 y no ha cedido hasta la fecha. Y claro que eso afecta a toda la economía.

La buena noticia es que el estado mantiene su capacidad para generar empleos y que la llegada de nuevas inversiones no ha parado en meses recientes. Además, las actividades primarias y terciarias conservan un buen ritmo.

Entonces, ¿qué hay detrás de las tasas negativas en la actividad industrial en Coahuila? No me extenderé demasiado en esa discusión. Mi intención es simplemente animar un mayor debate entre los agentes económicos del estado para identificar las causas que han debilitado al sector secundario. Me limito, por tanto, a poner sobre la mesa algunos factores que los analistas consideran adversos.

Quizás una de las causas sea el menor dinamismo de Estados Unidos en los últimos años, principal destino de las exportaciones coahuilenses. Tal vez también haya contribuido una reducción en la inversión extranjera; incluso una disminución del presupuesto destinado a la infraestructura; o, sencillamente, que el estado se encuentre en la fase descendente de su ciclo económico, como ocurre en todas las economías.

Esta última posibilidad podría ser la única que no requiera acciones específicas, porque el ciclo tendría que retornar a un período de crecimiento de manera natural. Las demás sí deberían discutirse a profundidad.

Puedo adelantar, sin embargo, que si se abre una discusión amplia y objetiva entre autoridades, cámaras empresariales, organizaciones sindicales y la academia, seguramente surgirán voces que planteen la necesidad de ajustar la estrategia. Como sabemos, hasta ahora el crecimiento ha dependido casi exclusivamente de la inversión extranjera.

No se malinterprete. Esa estrategia funciona. Ha traído grandes beneficios económicos para Coahuila. Basta observar el complejo Derramadero para comprobarlo. En los últimos años han llegado nuevas plantas y, en unos meses, estará lista Yokohama, una fábrica de llantas japonesa que llegó al estado precisamente como resultado de esa política de promoción.

Lo que intento exponer es que, tras una caída tan prolongada del sector secundario, tal vez sea momento de pensar en diversificar la estrategia. No limitarse a buscar nuevas inversiones, sino también impulsar nuevos mercados, fortalecer a las empresas locales y, definitivamente, acelerar el desarrollo de la infraestructura.

La inversión en obra pública puede convertirse en un factor clave para detonar el crecimiento.

Recuerdo, por ejemplo, que en 2010 el PIB estatal creció a tasas históricas. Parte de ese resultado se debió al rebote después de la crisis de 2009, pero también debemos considerar que ese año hubo fuertes inversiones en infraestructura urbana bajo el esquema Mano con Mano entre el estado y los municipios. Eso no fue una coincidencia. En ese momento, el derrame de recursos en obra pública ayudó a reactivar la economía.  

En concreto: Coahuila no necesita renunciar a lo que ha funcionado. Se trata de mejorar la apuesta; complementar la estrategia. En palabras llanas: no poner todos los huevos en la misma canasta. La reactivación del fracking es un buen inicio.

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