jueves 11, junio, 2026

Alcaldes de Torreón que no terminaron su período

Jesús M. Moreno Mejía

“No siempre los acontecimientos están en la mano del hombre”.

Parafraseando a Robert Herrick

            Los ayuntamientos de Torreón han tenido su período de gobierno en su momento histórico, primero con mandato de solo un año, luego de dos y posteriormente de tres, y hasta más cuando se trató de quienes fueron confirmados por más tiempo del estimado originalmente.

Pero también algunos que no terminaron su período por alguna u otra razón; ya sea por una circunstancia especial, por decisión de una autoridad superior o bien por resolución divina, tal como acaba de sucederle al alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda González.

Hagamos un poco de historia, el 24 de febrero de 1893 el Congreso del Estado eleva a Torreón a la categoría de villa y nombra al político saltillense, Antonio Santos Coy, como presidente municipal, con la misión de convocar a los 3,969 habitantes de la villa a elecciones, lo cual ocurre al año siguiente; resultando electo el coronel viesquense, Carlos González, notable agricultor de Matamoros, Coah., quien se mantuvo un año en el cargo.

Luego vinieron los alcaldes que repitieron 3 y hasta 7 períodos, (de 1895 a 1905, Francisco A. Villanueva y Luis M. Navarro), siendo Presidente de México, Porfirio Díaz. En 1907 le correspondió a Rafael Aldape Quiroz,  ver convertirse a la villa de Torreón a la categoría de ciudad.

Estamos citando brevemente algunos aconteceres históricos por la importancia que revistieron, como el hecho ocurrido al octavo presidente municipal, Dr. Leopoldo Escobar, a quien le correspondió la transición entre el régimen porfirista y la revolución mexicana, pues a pesar de haberse reelegido para un segundo período, no pudo sostenerse ante la oposición de quienes apoyaban la idea de la no reelección.

Vinieron en seguida los vaivenes revolucionarios con alcaldes civiles y militares, y partir de 1919 el gobierno municipal dejó de ser de un año para convertirse de dos años con Eduardo Guerra, luego el Dr. Manuel Silva y enseguida Nazario S. Ortiz Garza, si bien éste último dejó el poder a los once meses de iniciado su mandato, con motivo de la rebelión Delahuertista.

Con Ortiz Garza se inician los alcaldes retirados por golpes políticos, pues decreto de la legislatura coahuilense en diciembre de 1925 se destituyó al recién nombrado presidente municipal, Dr. Ángel Gutiérrez Crespo, al que se le acusó de haber protagonizado un escándalo en las instalaciones de la Primera Feria del Algodón y de la Uva, sustituyéndolo el ex alcalde, Nazario S. Ortiz Garza.

Mencionaremos en seguida solamente a quienes no terminaron su período como ediles y para ello mencionaremos el caso del depuesto Julio Larriva en diciembre de 1941, según algunos comentaristas por haber tenido una reprimenda del gobernador, Gral. Benecio López Padilla, motivando ello a decidir quitarse la vida en enero de 1942, pero según se consigna en notas periodísticas de ese entonces, el ex presidente se suicidó después de haber herido gravemente a la que era su amante.

Larriva fue sustituido por Francisco de la Fuente, pero el 15 de octubre de 1942 presentó su renuncia, pues fue acusado de muy serios desordenes administrativos, especialmente en el renglón de finanzas y en su lugar fue asignado, Efraín López Sánchez.

Vinieron después los períodos municipales de tres años, con alcaldes tales como Rafael Duarte Núñez y Braulio Fernández Aguirre, pero éste último fue depuesto en octubre de 1946 por órdenes del gobernador del estado, Ignacio Cepeda Dávila; fue sustituido por Armín Valdés Galindo, pero años después Fernández Aguirre repuso su carrera política y volvió a ser presidente municipal de Torreón y hasta gobernador de Coahuila.

El viernes 5 del presente mes dejó de existir a la edad de 60 años el alcalde reelecto, Román Alberto Cepeda González, víctima de una neumonía derivada de un cáncer de páncreas en metástasis, pero obviamente no fue decisión de autoridades gubernamentales, sino de un designio divino que ni la ciencia médica pudo contener.

Como seres humanos, todos seguiremos la misma suerte de Román Alberto Cepeda, pero no olvidemos que también existe la muerte política, tal como le ocurrió a varios alcaldes del municipio de Torreón.

¡Hasta la próxima!

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